La campaña 2025/26 de soja llega a su cierre con un balance de contrastes. Según el último Monitor Insumo-Producto elaborado por CONINAGRO, la oleaginosa exhibe una recuperación parcial de su poder de compra frente a algunos insumos productivos, aunque todavía enfrenta dificultades para recomponer su capacidad de inversión en activos de largo plazo.
El informe analiza las relaciones entre el precio de la soja y una amplia variedad de costos, insumos e inversiones agropecuarias, permitiendo medir cuántos kilos o toneladas del cultivo son necesarios para adquirir bienes y servicios fundamentales para la actividad. Esta herramienta es utilizada para evaluar la competitividad y la evolución económica del sector productivo.
Entre los aspectos positivos, se observan mejoras en determinadas relaciones vinculadas a costos operativos y algunos insumos agrícolas, favorecidas por una combinación de estabilización de precios y menores presiones sobre ciertos componentes de la estructura productiva. Sin embargo, la recuperación no alcanza para revertir completamente el deterioro acumulado durante los últimos años.
Las mayores dificultades continúan apareciendo en el capítulo de inversiones. La compra de tierras agrícolas sigue requiriendo un volumen significativo de producción, mientras que la renovación tecnológica y la incorporación de maquinaria mantienen una relación desfavorable respecto del valor de la soja. Esta situación limita la capacidad de capitalización de muchos establecimientos, especialmente en un contexto donde la inversión resulta clave para sostener niveles de productividad.
Desde CONINAGRO destacan que el análisis insumo-producto permite observar con mayor precisión cómo evolucionan los márgenes reales de las distintas actividades agropecuarias, más allá de las variaciones nominales de precios.
"La soja muestra una situación intermedia: lejos de los peores momentos registrados tras la caída internacional de precios, pero todavía sin alcanzar relaciones históricamente favorables para impulsar nuevas inversiones"
De cara a la próxima campaña, los productores seguirán atentos a la evolución de los mercados internacionales, los costos logísticos, el precio de los fertilizantes y las variables macroeconómicas locales, factores que determinarán si esta recuperación parcial logra consolidarse o si las relaciones económicas vuelven a deteriorarse.
En síntesis, la soja cierra el ciclo 2025/26 con señales mixtas: mejora en algunos indicadores operativos, pero aún con desafíos importantes para recuperar plenamente su capacidad de inversión y fortalecer la rentabilidad del negocio agrícola.
Poder de compra: números contundentes
El rubro de los bienes de uso, capital e inversiones inmobiliarias presenta las mayores oportunidades del análisis, con reducciones significativas y favorables en las cantidades de grano requeridas en comparación con el mismo mes del año pasado. El costo de construcción exhibió una mejora del 12,9%, demandando 2,0 tn de soja para levantar un metro cuadrado, aunque permanece un 14,5% por encima de su promedio histórico. Por su parte, el valor del metro cuadrado de un inmueble exige 6,8 tn de soja, evidenciando una mejora interanual del 19,4%.
En el segmento de bienes de capital, la adquisición de una camioneta (Hilux 4×4) requiere 115 tn de grano, marcando una mejora del 16,8% y siendo de los pocos bienes que se encuentra más económico en términos relativos (-2,7%) que su promedio histórico de cinco años. Para comprar un tractor se necesitan 430 tn de soja, reflejando una clara mejora del 18,4% frente a las 528 tn exigidas el año pasado. Las sembradoras demandan 338 tn de grano, marcando un abaratamiento relativo del 21,3%. Finalmente, la soja consolida la mayor ganancia de poder adquisitivo respecto a las cosechadoras, con una mejora del 27,4%, para adquirir una unidad se precisan hoy 1.283 tn de soja, una baja notable frente a las 1.768 tn del año anterior.

Comentarios