Claves del día: Rosario pierde empleo, Temu acelera, el dólar coquetea con $1.500 y Rizobacter se recupera

Una gigante avícola negocia contra reloj para evitar la quiebra, los argentinos baten récords comprando en el exterior y Rizobacter logra refinanciar deuda y recuperar crédito, mientras Caputo acelera financiamiento

     Comentarios
     Comentarios

La economía argentina volvió a exhibir una de sus contradicciones más recurrentes. Mientras los mercados financieros celebran señales de estabilización y una mejora en la percepción de riesgo, la economía real sigue mostrando zonas de fragilidad que aparecen con fuerza en distintos sectores productivos, laborales y comerciales.

La noticia más preocupante llegó desde el mercado laboral. Según los datos difundidos por el INDEC, la desocupación en el Gran Rosario alcanzó el 8,2%, ubicándose por encima del promedio nacional, que se situó en 7,8%. 

La situación rosarina contrasta con el mensaje que intenta instalar el Gobierno nacional. Mientras la administración de Javier Milei destaca que el desempleo a nivel país descendió respecto del año anterior, la realidad territorial muestra comportamientos muy diferentes según cada región y sector productivo.

En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, continúa profundizando la estrategia financiera. Esta semana buscará completar el cupo de US$ 2.000 millones del Bonte 2028 y además formalizó el avance de un nuevo esquema de financiamiento externo mediante un REPO por unos US$ 5.000 millones con bancos internacionales, operación que contará con respaldo de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID y la CAF.

Los mercados reaccionaron positivamente. Los bonos soberanos se mantuvieron firmes y el riesgo país volvió a descender hasta los 422 puntos básicos, su nivel más bajo desde abril de 2018. El dato adquiere relevancia adicional porque se produce a pocas semanas del pago de más de US$ 4.300 millones correspondientes a amortizaciones y cupones de Bonares y Globales.

La expectativa de los inversores también está puesta sobre la evaluación que realiza Morgan Stanley Capital International (MSCI), cuyo informe podría ofrecer nuevas señales sobre una futura reclasificación de Argentina dentro de los mercados globales.

Sin embargo, el frente cambiario sigue mostrando tensiones. El dólar blue volvió a acercarse a los $1.500, reflejando una conducta histórica del ahorrista argentino, que continúa viendo en la divisa estadounidense el principal refugio de valor. Aun así, el Banco Central logró comprar dólares y sumar reservas, aportando algo de oxígeno a las cuentas externas.

El escenario internacional también jugó su papel. La continuidad de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y la expectativa de una reducción de tensiones geopolíticas empujaron una nueva baja del petróleo. El barril acumula un fuerte retroceso respecto de los máximos registrados durante los momentos más críticos del conflicto en Medio Oriente.

Esa caída alivió parcialmente la presión sobre la inflación global, aunque no despejó las dudas sobre el futuro de las tasas de interés estadounidenses. De hecho, desde la Reserva Federal volvieron a aparecer advertencias sobre posibles ajustes monetarios si la desaceleración económica mundial no logra contener los riesgos inflacionarios.

Los efectos ya se sienten sobre las materias primas. Los granos registraron nuevas bajas en Chicago y también en el mercado rosarino, afectando especialmente al trigo y a la soja. Para Argentina, una economía fuertemente dependiente de las exportaciones agroindustriales, la evolución de estos precios seguirá siendo un factor clave durante los próximos meses.

En el mundo empresario también aparecieron señales positivas desde el sector agroindustrial. Rizobacter logró una mejora de su calificación crediticia por parte de FIX, que elevó la nota de la compañía desde CC(arg) a B(arg) tras el exitoso canje de deuda que le permitió refinanciar vencimientos por unos US$ 42 millones y despejar gran parte de sus compromisos financieros de corto plazo.

La mejora no implica que los problemas hayan desaparecido. La calificadora advirtió que la empresa sigue exhibiendo una flexibilidad financiera limitada y elevados niveles de endeudamiento, pero destacó avances concretos en la reorganización de sus pasivos y en la generación de caja. Durante el último año móvil Rizobacter logró reducir aproximadamente US$ 65 millones de deuda financiera, mejorar su capital de trabajo y generar flujos libres positivos por unos US$ 58 millones.

El dato resulta especialmente relevante porque la compañía forma parte del ecosistema Bioceres, uno de los grupos tecnológicos más observados del agro argentino. FIX señaló que el estrés financiero que atraviesa BIOX continúa siendo un factor de riesgo para Rizobacter, aunque valoró la capacidad de la empresa para preservar su posición de liderazgo en inoculantes, nutrición y protección de cultivos gracias a una fuerte inversión en investigación y desarrollo.

En otras palabras, el mercado no está celebrando una empresa que ya resolvió todos sus problemas, sino una compañía que logró evitar un escenario mucho más complejo y que empieza a mostrar señales concretas de recuperación financiera. La historia de Rizobacter deja así de ser exclusivamente un caso de supervivencia para transformarse en una de las primeras señales de reestructuración exitosa dentro del universo Bioceres.

La contracara aparece en otra actividad clave del sector alimenticio. Una de las principales compañías del negocio avícola argentino enfrenta una situación mucho más delicada. La empresa negocia una deuda multimillonaria mientras crecen los pedidos de quiebra presentados por acreedores, reflejando las dificultades que todavía atraviesan numerosos sectores productivos pese a la mejora de algunas variables macroeconómicas.

También hubo novedades en el sistema financiero. Los bancos comenzaron a implementar cambios regulatorios que amplían la posibilidad de transferir cuentas sueldo o cuentas de la seguridad social entre entidades sin necesidad de autorización expresa del cliente, una modificación que apunta a profundizar la competencia dentro del sistema bancario y que obligará a las entidades a mejorar servicios y condiciones comerciales para retener clientes.

Mientras tanto, otro fenómeno empieza a transformar silenciosamente el mapa del consumo. Las compras internacionales vía courier alcanzaron en mayo niveles cercanos a máximos históricos impulsadas por plataformas como Temu y Shein. La combinación de un tipo de cambio más estable, menores restricciones para importar y precios altamente competitivos está modificando hábitos de consumo y generando preocupación en sectores del comercio y la industria local.

La tendencia revela un cambio más profundo. Cada vez más consumidores argentinos comparan precios de manera global y acceden directamente a productos importados sin intermediarios. Lo que comenzó como una curiosidad tecnológica se está convirtiendo en una amenaza concreta para numerosos comercios tradicionales.

Comentarios