La ganadería argentina registró en mayo un dato que marca un hito para el sector: el peso promedio de faena alcanzó los 240 kilogramos por res, el valor mensual más elevado de las últimas tres décadas, según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
El dato no sólo representa una mejora estadística, sino que refleja un avance concreto en la eficiencia productiva de la cadena bovina. En los primeros cinco meses del año, el promedio se ubicó en 236 kilogramos por res, seis kilos por encima del mismo período de 2025, consolidando una tendencia de crecimiento que comenzó a observarse a fines del año pasado.
"Para la ganadería argentina, lograr animales más pesados al momento de la faena implica producir más carne con la misma cantidad de cabezas, aumentando la productividad general del sistema. Esto permite mejorar la rentabilidad de los establecimientos, optimizar el aprovechamiento de los recursos y fortalecer la competitividad de la carne argentina tanto en el mercado interno como en las exportaciones"
Entre los factores que explican este resultado aparece una relación favorable entre los costos de alimentación y el valor del ganado, situación que incentivó a los productores a extender los ciclos productivos para incorporar más kilos antes de la venta. También tuvo un papel clave el alargamiento de la recría, una etapa considerada estratégica por su eficiencia para transformar alimento en peso animal.
A esto se suma un elevado nivel de ocupación de los corrales de engorde, indicador que muestra una mayor apuesta del sector por agregar valor y peso antes de enviar los animales a faena.
Los especialistas destacan que este récord también está vinculado con un contexto de mayor previsibilidad económica. La posibilidad de planificar inversiones y tomar decisiones de largo plazo resulta fundamental para una actividad cuyos ciclos productivos demandan varios años de trabajo.
Impacto para el sector
El aumento sostenido del peso de faena genera múltiples beneficios:
• Mayor producción de carne sin necesidad de incrementar significativamente el stock bovino.
• Mejor aprovechamiento del potencial genético y productivo de los animales.
• Incremento de la eficiencia económica de los establecimientos ganaderos.
• Mayor oferta de carne para abastecer el mercado interno y las exportaciones.
• Fortalecimiento de la competitividad de la cadena cárnica argentina.
El récord alcanzado en mayo se interpreta como una señal positiva para una actividad que busca consolidar un crecimiento sostenible basado en la productividad. "Más kilos por animal significan una ganadería más eficiente, capaz de generar mayor valor agregado y responder a una demanda cada vez más exigente tanto en Argentina como en los mercados internacionales", indicaron desde

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