La economía argentina volvió a exhibir una de sus contradicciones más frecuentes. Mientras los mercados financieros comenzaron a mostrar señales de nerviosismo, con un dólar que volvió a superar los $1.500 y bolsas internacionales teñidas de rojo, las empresas y los gobiernos siguen avanzando con inversiones, adquisiciones y proyectos de infraestructura que buscan posicionarse para el próximo ciclo económico.
En Santa Fe, una de las noticias más relevantes llegó desde el frente energético. La Empresa Provincial de la Energía (EPE) abrió la licitación para la construcción de una nueva estación transformadora y obras complementarias entre Pérez y Funes, un proyecto valuado en alrededor de $600 millones que apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo productivo del Gran Rosario.
El movimiento empresario también dejó señales de dinamismo. El laboratorio Bagó concretó la adquisición de Eriochem, el laboratorio entrerriano de medicamentos oncológicos
Otra decisión con impacto directo sobre Santa Fe llegó desde el Gobierno nacional. La flexibilización para importar maquinaria usada abre una discusión que involucra de lleno a la estructura productiva de la provincia.
Para productores agropecuarios, industrias, empresas logísticas y constructoras, la medida representa la posibilidad de acceder a equipamiento de alta tecnología a valores considerablemente más bajos que los de unidades nuevas. En un contexto donde el crédito todavía sigue siendo caro y escaso, la reducción de costos de inversión puede transformarse en una herramienta relevante para mejorar productividad y competitividad.
Sin embargo, la medida también genera preocupación en fabricantes nacionales de maquinaria y bienes de capital. Santa Fe es una de las principales provincias productoras de maquinaria agrícola del país y el debate ya comenzó a instalarse: mientras unos celebran una reducción de costos, otros advierten sobre una eventual competencia desigual frente a equipos importados.
Los cambios también alcanzan al negocio de los combustibles. YPF anunció la incorporación de locales de McDonald's en parte de su red de estaciones de servicio, una decisión que busca replicar modelos internacionales donde los surtidores dejaron de ser el único centro de ingresos. El objetivo es transformar las estaciones en espacios de servicios integrales, aumentando el tiempo de permanencia de los clientes y diversificando fuentes de facturación.
Más al sur, el fenómeno Vaca Muerta continúa irradiando oportunidades. Añelo sumó un nuevo proyecto inmobiliario de la mano de Dypsa Group. Se trata de departamentos amoblados. El proyecto será presentado mañana en Rosario. La comercialización a nivel local estará en manos de José Abiad Negocios Inmobiliarios,
Uno Propiedades y Grupo AM Real Estate.
En paralelo, el Gobierno nacional intenta recuperar iniciativa política y económica en el Congreso. El oficialismo busca avanzar con el denominado Super RIGI, una herramienta destinada a promover grandes inversiones, mientras también impulsa el acuerdo para el pago de los holdouts. A eso se suma la defensa que Federico Sturzenegger realizó de la nueva Ley de Sociedades en el Senado, considerada una pieza central dentro de la estrategia oficial para reducir regulaciones y simplificar la actividad empresarial.
Los datos de actividad económica ofrecieron una señal positiva. Según el Indec, el Producto Bruto Interno (PBI) creció 0,7% durante el primer trimestre respecto del trimestre anterior y avanzó 2,3% frente al mismo período del año pasado.
Sin embargo, la atención del mercado estuvo puesta en otro lado. La finalización progresiva de la liquidación de la cosecha gruesa, la cercanía del pago de aguinaldos y el inicio de la etapa preelectoral comenzaron a reflejarse en el mercado cambiario.
El dólar blue cerró por encima de los $1.500, el MEP también atravesó esa barrera y el contado con liquidación avanzó hacia la zona de los $1.550. Los rendimientos acumulados durante junio ya superan ampliamente tanto la inflación esperada como las tasas que pagan los plazos fijos.
Ante ese escenario, el Banco Central redujo el ritmo de compras de divisas y volvió a perder reservas. Al mismo tiempo, los bancos comenzaron a elevar nuevamente las tasas para grandes depósitos, buscando contener una migración de pesos hacia instrumentos dolarizados.
La presión local coincidió con una jornada particularmente negativa en los mercados internacionales. El desplome de compañías tecnológicas en Asia, encabezado por Samsung y Hyundai, reactivó temores sobre una posible burbuja vinculada a la inteligencia artificial y sobre futuras decisiones de tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense.
Wall Street tampoco escapó a las ventas. Nvidia, Tesla, Intel, Oracle y otras compañías tecnológicas sufrieron fuertes correcciones, arrastrando al Nasdaq y generando una ola global de aversión al riesgo.
La Bolsa argentina acompañó la tendencia. Las ADR locales que cotizan en Nueva York registraron bajas generalizadas y los activos financieros mostraron una rueda negativa, en un contexto donde los inversores volvieron a priorizar cobertura antes que riesgo.
Los commodities también reflejaron el cambio de humor. El petróleo volvió a caer, los metales preciosos registraron fuertes bajas, las criptomonedas corrigieron posiciones y los mercados agrícolas mostraron comportamientos dispares entre Chicago y Rosario.

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