Atentos con el trigo: mancha amarilla y royas avanzan en el centro de Santa Fe

Margarita Sillon advirtió sobre la presencia generalizada de enfermedades foliares en los lotes de trigo: ¿qué recomienda?

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Las frecuentes precipitaciones registradas durante la campaña en el centro de Santa Fe favorecieron el desarrollo de los cultivos de trigo, pero también generaron condiciones propicias para la aparición y evolución de enfermedades. Así lo advirtió la ingeniera agrónoma y fitopatóloga Margarita Sillon, quien describió un escenario sanitario que exige especial atención durante las próximas semanas.

Según la especialista, muchos lotes presentan un muy buen desarrollo y se encuentran en etapas avanzadas de crecimiento, con aproximadamente un 50% de los campos en expansión de hoja bandera. Sin embargo, la situación sanitaria demanda decisiones oportunas para evitar que las enfermedades comprometan el potencial productivo del cultivo.

Mancha amarilla, presente en todos los lotes relevados

Una de las principales preocupaciones es la mancha amarilla, una enfermedad foliar frecuente en trigo que, de acuerdo con el relevamiento de Sillon, está presente en prácticamente la totalidad de los lotes del área evaluada.

La fitopatóloga indicó que la intensidad de la enfermedad oscila entre el 5% y el 60%. Esta estimación contempla tanto la proporción de hojas afectadas como la severidad, es decir, la superficie foliar ocupada por las lesiones.

A este panorama se suma la presencia de royas, que adquirieron mayor relevancia durante octubre y amplían el desafío sanitario de la campaña.

Roya amarilla y roya del tallo: amenazas que requieren atención

Entre las enfermedades detectadas se encuentra la roya amarilla (Puccinia striiformis), cuya importancia en los cultivos de trigo argentinos volvió a cobrar protagonismo a partir de 2016.

Sillon remarcó que la respuesta del cultivo depende en buena medida de la genética utilizada. Mientras algunas variedades presentan resistencia, los materiales susceptibles pueden registrar niveles importantes de severidad.

La especialista también alertó sobre la aparición de roya del tallo, una novedad observada en el área durante los últimos diez días previos a su reporte.

Esta enfermedad puede reconocerse por la formación de pústulas alargadas, de color marrón y con abundantes esporas, que sobresalen sobre la superficie del tallo. Su presencia en variedades susceptibles constituye una señal de alerta, especialmente cuando la infección alcanza niveles de severidad del 5% al 10%, instancia en la que, según Sillon, puede resultar demasiado tarde para lograr un control oportuno mediante fungicidas.

Lluvias frecuentes y falta de piso complican las aplicaciones

El escenario presenta una dificultad adicional: las precipitaciones frecuentes limitan las posibilidades de ingreso de las máquinas a los lotes. Con lluvias prácticamente semanales, encontrar una ventana adecuada para realizar tratamientos se convierte en un factor decisivo.

Frente a esta situación, Sillon recomendó a los productores que todavía no aplicaron fungicidas intensificar el monitoreo y mantenerse atentos a la evolución de las enfermedades durante las próximas semanas.

La alternativa, explicó, es aprovechar una ventana climática que permita realizar la aplicación antes de que las infecciones avancen rápidamente dentro del lote.

En este contexto, la especialista aclaró que una aplicación puede considerarse preventiva desde el punto de vista de la evolución de la enfermedad, aunque los síntomas ya estén presentes. El objetivo es intervenir antes de que el progreso de las infecciones reduzca las posibilidades de obtener un control eficaz.

Proteger el potencial productivo del trigo

La oportunidad de aplicación resulta determinante para la eficacia del tratamiento. “El mejor fungicida mal aplicado o aplicado tardíamente se convierte en el peor fungicida”, advirtió Sillon, al subrayar que la elección del producto no alcanza si no se acompaña de un diagnóstico adecuado y una intervención en el momento oportuno.

La recomendación es evaluar cada lote según la enfermedad presente, su intensidad y severidad, el estado fenológico del cultivo, la susceptibilidad varietal y las posibilidades de ingreso al campo. La decisión debe contemplar también las condiciones meteorológicas y las indicaciones de uso de los productos registrados.

El objetivo es evitar que la mancha amarilla y las royas continúen avanzando en una etapa clave para la definición del rendimiento.

“Creo que los trigos vale la pena poder protegerlos. Este es un año para protegerlos de las enfermedades”, concluyó la fitopatóloga.

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