En un escenario en el que las decisiones financieras pueden impactar directamente sobre los costos de producción y la rentabilidad del negocio, el productor agropecuario enfrenta una disyuntiva central: cómo financiarse sin asumir riesgos cambiarios innecesarios y cómo invertir la liquidez disponible para preservar su poder adquisitivo.
El informe de Estrategias Financieras elaborado por Miazzo, con fecha del 12 de octubre de 2026, plantea una recomendación concreta: priorizar el crédito en pesos y reservar el financiamiento en dólares para ofertas con tasas especialmente bajas. Al mismo tiempo, destaca oportunidades en instrumentos de renta fija en moneda local y propone mantener exposición a activos dolarizados.
Crédito en pesos: una alternativa frente al costo del dólar
Según el análisis, las tasas de financiamiento en pesos se mantienen relativamente estables y difícilmente registren una baja significativa en el corto plazo. Sin embargo, continúan en niveles positivos en términos reales, es decir, por encima de la inflación esperada.
Entre las alternativas relevadas, el informe registra tasas nominales anuales (TNA) del 24,9% para cheques de pago diferido, del 26,1% para pagarés en pesos y del 29,8% para documentos a sola firma.
En este contexto, la recomendación es tomar financiamiento en moneda local a un plazo de 12 meses, siempre que las condiciones de la operación y la capacidad de repago lo permitan.
La comparación con el crédito en dólares refuerza esa postura. El documento estima un costo financiero total equivalente del 29,8% para una referencia de financiamiento en pesos a tasa fija, frente al 38% para un crédito en dólares al 7,3% anual, considerando la cobertura mediante dólar futuro.
Por eso, la tasa nominal en dólares no alcanza para determinar cuál es la alternativa más conveniente: también hay que contemplar la evolución cambiaria y el costo de cubrir esa exposición.
¿Cuándo conviene tomar deuda en dólares?
La recomendación del informe es utilizar créditos en dólares únicamente cuando aparezcan condiciones especiales, con tasas de entre el 0% y el 4%, según la evaluación general de la estrategia. Para el financiamiento convencional, el análisis prioriza las alternativas en pesos.
En las líneas de crédito NERA, el reporte identifica opciones en dólares con tasas desde el 4,25% a 180 días, el 5,75% a 270 días y el 6,5% a 360 días, bajo convenios con proveedores y sin restricciones de destino. En pesos, las tasas informadas para esas mismas líneas van del 30% al 33% anual.
Para el productor, la decisión exige comparar cada propuesta con sus ingresos esperados, el calendario de comercialización y la moneda en la que generará los fondos para cancelar la deuda. Una tasa en dólares más baja no necesariamente significa un menor costo final si los ingresos no están dolarizados o si la cobertura cambiaria resulta cara.
El informe también recomienda planificar los vencimientos del próximo año para concentrarlos antes del período comprendido entre julio y octubre, una pauta que busca ordenar las obligaciones financieras con anticipación.
Dólar futuro: una cobertura que también define costos
La curva de futuros del dólar aparece condicionada, según el reporte, por una importante oferta de divisas proveniente de los sectores agropecuario y energético, además de colocaciones de deuda corporativas y provinciales.
El contrato con vencimiento en diciembre de 2026 se ubicaba cerca de los $1.590, nivel que el documento asocia con una suba equivalente al 20% de tasa nominal anual, en línea con la inflación esperada para los siguientes 12 meses.
Frente a este escenario, Miazzo mantiene la recomendación de dolarizar activos y pasivos mediante estos instrumentos.
Otra alternativa que destaca es el llamado dólar sintético: tomar un crédito en pesos a tasa fija y vender dólar futuro para cubrir la exposición cambiaria al vencimiento. De acuerdo con los cálculos del informe, esta estrategia arroja costos equivalentes en dólares de entre el 6,5% y el 6,9%, según el vencimiento considerado entre mayo y agosto de 2027.
La herramienta puede resultar relevante para quienes buscan una referencia de costo en dólares, aunque requiere evaluar los costos de ambas operaciones, las garantías exigidas y las condiciones específicas de cada contrato.
LECAP y bonos CER: cómo invertir la liquidez
En materia de inversiones, el informe identifica a las LECAP como una alternativa para administrar excedentes de corto plazo. Los rendimientos informados van del 21,7% al 27,3% TNA, según el vencimiento, con tasas destacadas para los títulos que llegan hasta abril de 2027.
La recomendación es utilizarlas principalmente para la tesorería y el manejo de caja, no como una inversión de mediano o largo plazo. El reporte considera que pueden ofrecer rendimientos competitivos frente a los plazos fijos y los fondos comunes de inversión, aunque la conveniencia depende de las condiciones de mercado y del horizonte de cada inversor.
Para horizontes superiores a seis meses, el análisis pone el foco en los bonos ajustados por CER, que siguen la evolución de la inflación. Entre los instrumentos mencionados aparecen el TZX27, con vencimiento en junio de 2027 y rendimiento de CER más 4,2%, y el TZXO7, con vencimiento en octubre de ese año y rendimiento de CER más 5,7%.
La estrategia busca combinar rendimiento real y protección del poder adquisitivo, con preferencia por vencimientos anteriores a 2028.
Obligaciones negociables y activos en dólares
En renta fija en dólares, el documento recomienda avanzar con compras parciales de obligaciones negociables (ON), ante la expectativa de mejores tasas hacia adelante. Entre los rendimientos informados figuran el 6% para el título de PAE identificado como PN35, el 5,4% para YPF (YMCY), el 4,8% para Pluspetrol (PLC1) y el 4,5% para Pampa Energía (MGCN).
Para perfiles conservadores, el reporte sugiere evitar vencimientos demasiado largos y no extender la exposición más allá de 2027. En cambio, para inversores que apuestan por la continuidad del oficialismo, considera que puede ser atractivo comenzar a sumar bonos soberanos con vencimiento en 2028.
Estas alternativas implican riesgos de crédito, liquidez y variación de precios. Por eso, el rendimiento informado no debe interpretarse como una ganancia garantizada.
Una estrategia que exige mirar más allá de la tasa
La propuesta financiera combina cuatro criterios: priorizar el crédito en pesos cuando resulte más conveniente, aprovechar financiamiento en dólares solo bajo condiciones favorables, utilizar instrumentos de corto plazo para administrar la caja y mantener inversiones que permitan proteger el poder adquisitivo o conservar exposición a moneda dura.
Para el productor agropecuario, la decisión no pasa únicamente por identificar la tasa más baja. También exige analizar cuándo ingresará el dinero de la cosecha, en qué moneda se generarán los ingresos, qué vencimientos deberá afrontar y qué parte de la liquidez necesita conservar para operar.
La pregunta central es si el productor está financiando capital de trabajo al menor costo posible o si, por elegir una tasa nominalmente más baja, está asumiendo un riesgo cambiario que puede terminar reduciendo su margen. En un contexto de tasas todavía elevadas y expectativas cambiarias que condicionan las decisiones, comparar el costo financiero total y planificar los vencimientos puede ser tan importante como mejorar los rindes.

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