La reciente edición del informe Insumo-Producto de CONINAGRO revela que la baja en los precios del trigo deteriora fuertemente su poder de compra frente a los principales costos de producción y logística, en un escenario desafiante para los productores argentinos.
El análisis, enfocado en la relación entre los valores del trigo y los costos clave del sector, muestra que los gastos de transporte se ubican en niveles históricos. Para un recorrido de 300 km, el costo del flete representa aproximadamente el 21% del valor del trigo, la proporción más alta de los últimos años. Esto presiona aún más los márgenes de los agricultores, especialmente en un contexto de precios de granos estancados o a la baja.
Un dato destacado del informe es la caída del poder de compra del trigo frente al combustible: en comparación con el promedio de los últimos cinco años, hoy un productor necesita un 55% más de trigo para adquirir la misma cantidad de gasoil. Este salto refleja no solo la subida de combustibles en términos nominales, sino también la erosión de los precios del cereal respecto de los insumos energéticos.
Más allá de la logística, el poder adquisitivo del trigo frente a insumos agrícolas sigue comprometido: frente a la urea, uno de los fertilizantes más utilizados, el poder de compra del cereal se redujo en torno a 10% interanual. En transporte, considerando los precios del gasoil, la capacidad del trigo para cubrir ese costo cayó 5% en el mismo período.
Si bien algunos bienes de capital —como maquinaria agrícola— muestran una leve mejora en el corto plazo, con una disminución de alrededor de **3% en la cantidad de trigo necesaria para su adquisición, en un horizonte de mediano plazo el deterioro persiste, con un incremento de 35% en la cantidad requerida comparado con campañas previas.
Este deterioro en la relación insumo-producto impacta directamente en la rentabilidad de los productores, quienes enfrentan no solo precios de mercado bajos para su cereal, sino también costos relativos elevados, en un contexto macroeconómico con alta inflación y presión sobre los costos logísticos y energéticos.

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