Para el J.P. Morgan, la desinflación en Argentina podría ser más lenta: ¿por qué?

Un informe del Banco advirtió que la inflación argentina permanece “atrapada” en torno al 3% mensual. ¿Qué factores inciden?

     Comentarios
     Comentarios

La inflación en Argentina continúa mostrando dificultades para desacelerar de manera sostenida y permanece estabilizada en torno al 3% mensual, según un informe reciente del banco internacional J.P. Morgan que analizó la dinámica de precios tras el último dato oficial del INDEC.

De acuerdo con el reporte, la inflación de febrero se ubicó en 2,9% mensual, sin variaciones respecto a enero y por encima de las proyecciones del propio banco y del consenso del mercado relevado por el Banco Central, que estimaba un registro cercano al 2,7%.

El análisis sostiene que el proceso de desinflación enfrenta obstáculos estructurales que impiden quebrar ese piso mensual. Para los economistas de la entidad financiera, la economía argentina continúa “atrapada” cerca del 3%, reflejando presiones persistentes en componentes clave del índice de precios.

El peso de alimentos y tarifas

Uno de los factores centrales señalados por J.P. Morgan es la aceleración de la inflación núcleo —que excluye componentes estacionales—, la cual avanzó 3,1% mensual. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por el aumento en el precio de la carne, que subió 6,5% en febrero y acumula un incremento de 27,2% desde noviembre.

El informe también destacó el impacto de los precios regulados, que crecieron más de 4% mensual debido a ajustes en tarifas de electricidad, gas y agua. Estas subas explicaron cerca de 0,9 puntos porcentuales del índice general del mes.

En contraste, los precios estacionales mostraron una caída cercana al 1,3%, lo que ayudó parcialmente a moderar el dato final de inflación.

Señales de moderación, pero lenta desaceleración

A pesar de las presiones actuales, el banco detecta algunas señales de desaceleración en indicadores subyacentes cuando se analizan series ajustadas por estacionalidad. En términos anualizados, la inflación subyacente sin alimentos ronda el 25,3%, mientras que la medición núcleo del Banco Central se ubica cerca del 21,1%.

Sin embargo, los analistas advierten que la baja de la inflación será más lenta de lo esperado inicialmente. La persistencia de aumentos en alimentos y servicios regulados dificulta que el índice mensual descienda de manera consistente por debajo del 2%, considerado un umbral clave para consolidar la estabilidad de precios.

En este escenario, J.P. Morgan mantiene una proyección de inflación del 26,5% para diciembre de 2026, lo que implicaría una desaceleración gradual respecto de los niveles actuales, aunque todavía lejos de registros de un dígito.

El informe concluye que el principal desafío económico será sostener la estabilidad macroeconómica y coordinar ajustes de precios regulados para lograr una baja más firme del ritmo inflacionario.

Comentarios