El año de los “soonicornios”: cómo cambian las reglas del juego emprendedor

Un nuevo tipo de empresa tecnológica que podría transformar el ecosistema startup global

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Las startups con gran potencial de crecimiento están redefiniendo lo que significa ser un “unicornio” en 2026. Más allá de la clásica empresa valorada en más de US$1000 millones, ahora se habla de soonicornios, un estatus intermedio para compañías emergentes con fuerte respaldo de capital de riesgo y valoraciones cercanas, aunque aún por debajo, del umbral de los mil millones de dólares.

Según expertos en finanzas y capital emprendedor, este grupo de startups —que hoy se valora entre US$500 y US$999 millones— representa una nueva tendencia que puede marcar la agenda del ecosistema tecnológico a nivel global en 2026. En Estados Unidos, por ejemplo, hay más de 2.000 soonicornios, una cifra mucho mayor que hace una década y un indicio de cómo evolucionan las expectativas de inversión y crecimiento en el sector.

¿Qué es un soonicornio y por qué importa?

El término unicornio fue acuñado en 2013 para describir a empresas privadas con una valuación superior a US$1.000 millones, una rareza en aquel entonces. Hoy esa rareza dejó de ser tan excepcional: ya existen más de mil unicornios en el mundo, y el ecosistema se ha ampliado a categorías como decacornios (valor superior a US$10.000 millones) y hectocornios (más de US$100.000 millones).

Los soonicornios —su palabra mezcla de soon (pronto) y unicornio— son startups que podrían alcanzar pronto la clase de los unicornios. No obstante, aunque el nombre sugiera una progresión automática, expertos advierten que no todos ellos llegarán a ese estatus: algunas podrán cotizar en bolsa con valoraciones menores, otras quedarán estancadas y algunas incluso podrían fracasar.

IA y capital de riesgo: factores impulsores

Uno de los factores que está impulsando la proliferación de estas empresas es el auge de la inteligencia artificial (IA). La fiebre por la IA ha flexibilizado las barreras de entrada para recibir inversiones significativas, ya que muchos capitales de riesgo están dispuestos a apostar por proyectos con potencial disruptivo, incluso en etapas tempranas. Esto facilita que empresas jóvenes puedan crecer rápidamente y ganar escala en menor tiempo que en ciclos anteriores.

Además, estudios del sector señalan que el tiempo promedio para pasar de startup a unicornio se ha reducido de aproximadamente 6,5 años a unos 3,5 años en la última década, reflejando la aceleración en la velocidad de crecimiento empresarial impulsada por nuevas tecnologías y un entorno de financiamiento más activo.

El nuevo mapa de las startups globales

Aunque el foco inicial de los capitales ha estado en Estados Unidos y grandes mercados tecnológicos, la tendencia podría extenderse en 2026 a regiones emergentes, donde hay un número creciente de startups con buenos antecedentes y posibilidades de escalar rápido. Además, grandes empresas tecnológicas privadas que hoy son hectocornios (como Anthropic, OpenAI o SpaceX) están evaluando salidas a bolsa, lo que también puede alterar la percepción sobre lo que significa ser una empresa de gran valor.

En síntesis, 2026 se perfila como un año clave para observar cómo evolucionan los soonicornios, su capacidad para consolidarse y quizás redefinir el ecosistema emprendedor global, contribuyendo a la aparición de nuevas grandes compañías del mañana.

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