El Gobierno nacional definió un nuevo piso implícito para el tipo de cambio oficial en medio de la sostenida baja del dólar registrada en las últimas semanas. La medida apunta a evitar un atraso cambiario y preservar la competitividad económica, mientras el Banco Central continúa con la estrategia de acumulación de reservas.
El dólar mayorista retrocedió 0,3% y cerró en torno a los $1396 este miércoles, muy cerca del nivel que el gabinete económico considera como mínimo deseable para la cotización. Dentro del equipo económico estiman que la divisa no debería perforar los $1390, valor que funciona como referencia para la intervención oficial.
Evitar el atraso cambiario
La preocupación central del Gobierno es impedir que una apreciación excesiva del peso genere pérdida de competitividad, especialmente en sectores exportadores. La baja del dólar se explica por la fuerte oferta de divisas, el control monetario y la estabilidad financiera alcanzada en los últimos meses.
En este contexto, el Banco Central habría intensificado compras de dólares cuando la cotización se acerca a ese piso. En la última rueda mencionada, la autoridad monetaria adquirió alrededor de u$s 67 millones, una señal clara de intervención destinada a sostener el nivel del tipo de cambio.
El esquema cambiario vigente funciona bajo bandas de flotación administrada que se ajustan según la inflación, mecanismo diseñado para evitar saltos bruscos pero también movimientos excesivos hacia abajo del dólar.
Impacto en el mercado y expectativas
La estabilidad cambiaria generó un nuevo escenario en la City porteña: el debate ya no gira en torno a una devaluación abrupta, sino al sendero que seguirá el dólar en los próximos meses. Analistas destacan que la prioridad oficial es sostener la calma financiera sin deteriorar el frente externo.
El establecimiento de un piso cambiario también busca dar previsibilidad a exportadores e inversores, mientras el Gobierno intenta consolidar reservas y sostener el equilibrio macroeconómico.
De acuerdo con proyecciones privadas relevadas por consultoras internacionales, el mercado espera una evolución gradual del tipo de cambio hacia niveles más altos hacia fines de 2026, sin sobresaltos cambiarios en el corto plazo.

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