El mercado argentino vivió una jornada de contrastes marcada por el contexto internacional, la política económica local y un renovado interés de los inversores por los activos de riesgo. Todo ocurrió mientras el conflicto en Irán cumplía su día número 11 y generaba una volatilidad constante en los mercados globales.
La rueda comenzó con optimismo. En medio de la presentación de la “Argentina Week” en Nueva York, el clima era de entusiasmo entre los inversores que escuchaban al presidente Javier Milei y a su equipo económico intentar seducir capitales internacionales. Las primeras operaciones mostraban subas fuertes en activos argentinos, con órdenes de compra tanto para bonos como para acciones.
Sin embargo, el contexto internacional volvió a recordar que los mercados siguen condicionados por la incertidumbre geopolítica. Cada noticia sobre la guerra en Medio Oriente provocó cambios de humor entre los inversores, lo que llevó a un cierre prácticamente neutro en Wall Street.
En Estados Unidos crecen además las dudas sobre el impacto político del conflicto en la campaña presidencial. Las primeras encuestas para las elecciones de noviembre no muestran al ex presidente Donald Trump con ventaja clara, mientras algunos indicadores económicos comienzan a sugerir señales de estanflación.
Ese clima de cautela se reflejó en el cierre de los índices: el Nasdaq subió apenas 0,1%, el Dow Jones cayó 0,1% y el S&P 500 retrocedió 0,2%.
El dólar deja de ser refugio
En ese escenario global apareció una señal que cambió el pulso del mercado: el dólar perdió protagonismo como activo refugio. Los inversores comenzaron a diversificar posiciones hacia metales preciosos, criptomonedas y materias primas.
El petróleo subió 0,8%, los metales preciosos volvieron a mostrar ganancias y también avanzaron los metales básicos. En Chicago la soja logró una mejora, aunque el maíz y el trigo terminaron con bajas. En el mercado de Rosario, en cambio, maíz y trigo registraron subas importantes.
Las criptomonedas también se sumaron al clima alcista: el bitcoin avanzó 2,2%.
Este movimiento hacia activos de mayor riesgo benefició especialmente a los mercados emergentes y, dentro de ese grupo, Argentina fue uno de los grandes ganadores de la jornada.
Rally argentino
El mercado local reaccionó con fuerza. Los bonos soberanos subieron y el riesgo país cayó 29 puntos, hasta 554 unidades, acercándose nuevamente al umbral psicológico de los 500 puntos.
La Bolsa de Buenos Aires fue una de las de mejor desempeño en el mundo. El índice Merval avanzó 2,6%, con un volumen de negocios superior a $112.000 millones en acciones y más de $184.000 millones en Cedears.
En Nueva York, las ADR argentinas registraron subas de hasta 7%, lideradas por Central Puerto, Loma Negra, Telecom, Supervielle, Galicia, Edenor, Pampa Energía, TGS, Macro, IRSA, BBVA y Cresud.
Las únicas excepciones fueron Bioceres y Mercado Libre, que mostraron bajas moderadas.
El “súper peso”
La mejora del clima financiero también impactó de lleno en el mercado cambiario local.
Todos los tipos de dólar retrocedieron y el Banco Central logró aprovechar la situación para recomponer reservas.
El dólar oficial cayó hasta $1421,51, el blue retrocedió a $1420, el MEP bajó a $1421,81 y el contado con liquidación quedó en $1468. El Senebi también registró una baja.
El Banco Central compró US$67 millones en el mercado y logró aumentar las reservas en US$275 millones en una sola jornada.
Con esta dinámica, incluso se produjo una situación poco habitual: la brecha entre el dólar oficial y el blue se volvió negativa.
La caída del dólar alivió además las tensiones del carry trade, aunque el mercado sigue atento al dato de inflación de febrero que publicará el INDEC.
En paralelo, las tasas de los plazos fijos mostraron una leve suba: los depósitos minoristas pasaron de 26,5% a 26,6% anual, mientras que las colocaciones grandes continúan cerca del 35,6%.
Licitación clave del Tesoro
En este contexto, el Gobierno enfrenta una nueva prueba en el mercado de deuda.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, deberá renovar vencimientos por $2,8 billones, aunque en apenas dos semanas habrá compromisos mucho mayores por $15,2 billones.
Para captar pesos, el Tesoro ofrecerá un amplio menú de instrumentos financieros: letras a tasa fija, bonos ajustados por inflación, títulos atados al dólar, papeles vinculados a la tasa TAMAR y una reapertura del Bonar 2027 en dólares, que paga 6% anual con cupones mensuales.
La estrategia apunta a absorber buena parte de los pesos que el Banco Central emite al comprar divisas en el mercado.
“Van a tener dólares hasta las orejas”
Durante su exposición ante inversores en Nueva York, el presidente Milei anticipó que el Banco Central deberá prepararse para una fuerte entrada de divisas.
Según el mandatario, la cosecha gruesa aportará una cantidad significativa de dólares en los próximos meses.
“Van a tener dólares hasta las orejas”, le dijo al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, aunque también le advirtió sobre el manejo de la liquidez en pesos que generará esa situación.
Críticas a empresarios
El discurso del presidente también incluyó un duro mensaje contra algunos sectores empresarios.
Milei criticó con dureza a empresas que, según su visión, se beneficiaron durante años de políticas proteccionistas.
En particular mencionó a Paolo Rocca, al cuestionar los precios del acero en el país y acusar a algunos empresarios de pedir restricciones a la importación para mantener valores artificialmente altos.
El mandatario sostuvo que la apertura económica permitirá reducir esos costos y liberar recursos para el consumo.
Operativo seducción en Nueva York
Las críticas a empresarios contrastaron con el fuerte operativo de seducción que el equipo económico desplegó en Nueva York.
Tras los discursos iniciales de Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, tomó un rol central en las reuniones con inversores y ejecutivos de grandes fondos internacionales.
El objetivo del Gobierno es consolidar la narrativa de estabilización económica, atraer inversiones financieras y preparar el terreno para futuras colocaciones de deuda o proyectos productivos.
Nueva aerolínea en el horizonte
Mientras tanto, en el plano empresarial local comienzan a aparecer proyectos vinculados al nuevo escenario de desregulación.
Una nueva aerolínea busca ingresar al mercado argentino para operar vuelos de cabotaje dentro del país. La iniciativa forma parte del proceso de apertura del sector aerocomercial impulsado por el Gobierno y apunta a competir con las compañías ya instaladas.
Si logra concretarse, podría ampliar la oferta de vuelos internos y reforzar el esquema de mayor competencia en el transporte aéreo.
Un mercado aún lleno de dudas
A pesar del optimismo de la jornada, el escenario global sigue cargado de incertidumbre.
La evolución del conflicto en Medio Oriente, la política monetaria estadounidense y el proceso electoral en Estados Unidos continuarán marcando el rumbo de los mercados.
Por ahora, Argentina logró aprovechar una ventana favorable: dólar en retroceso, apetito por riesgo y expectativas de ingreso de divisas.
Pero en un contexto internacional tan volátil, cada noticia puede cambiar rápidamente el humor de los inversores.

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