El sector del biocombustible metió dos golazos la semana pasada, al lograr la sanción de un programa provincial que obliga a su uso en vehículos públicos, y avanzar en la prórroga a la actual ley nacional que fija un piso de uso en el combustible para vehículos particulares. Pero ya trabaja activamente en una nueva y más ambiciosa normativa que eleve todavía más el porcentaje obligatorio, pese al lobby en contra de petroleras y automotrices.
“Creo que estas dos cuestiones muestran a las claras la importancia tanto del biodiesel como del bioetanol para el desarrollo de las economías regionales, el agregado de valor en origen, la sustitución de importaciones y la diversificación de la matriz energética a través de productos nacionales”, explicó Juan Facciano, presidente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer), a Ecos365.
A esto sumó la necesidad de empezar a darle a la debida relevancia al cuidado del medioambiente y de la salud, en medio de una trágica pandemia y azotados por las consecuencias cada vez más duras del cambio climático. De hecho se estima que los biocombustibles reducen en un 75% la emisión de gases de efecto invernadero respecto a los fósiles y mejoran la calidad del aire.
La actual ley, que establece un corte de naftas con bioetanol del 12% y del gasoil con el biodiesel del 10%, vence en mayo de 2021, lo que se busca lograr es su prórroga hasta fines de 2024. “El objetivo es ganar tiempo mientras se elabora una nueva norma a 15 años, mucho más ambiciosa”, indicó. La pretensión del sector es llevar el porcentaje de corte a un 27,5%, tal como rige en Brasil, aunque del otro lado encuentran una feroz resistencia.
La actual ley establece un corte de bioetanol en naftas del 12% y de biodiesel en gasoil del 10%. La idea es que se acerque al 27,5%"
“Las petroleras son las primeras en pedir subsidios pero también en presionar a los legisladores de provincias petroleras para frenar incluso la prórroga de la actual ley (obtuvo despacho favorable en comisión de Energía), e incluso le reclaman al Ejecutivo que las consulte antes de avanzar en el tema”, planteó Facciano. A ellas se pliegan las automotrices, que paradójicamente en sus casas matrices avalan sin problemas el uso de biocombustibles, pero en Argentina lo cuestionan.
“En Europa nadie cuestiona los beneficios del biocombustible y hace años que lo utilizan masivamente los vehículos particulares. Brasil y Argentina usan exactamente los mismos autos, pero allá tienen un corte mucho más alto y los vehículos funcionan sin ningún problema”, resaltó, descartando los argumentos acerca de que el combustible vegetal provocaría algún daño mecánico.
Mientras el sector, que tiene su epicentro en Santa Fe, presiona para avanzar de una buena vez en una mayor complementariedad -no reemplazo- con el combustible fósil, también reclama una actualización en los valores acorde a la suba de precios de las materias primas. “Sólo para empezar a producir se necesitaba un aumento del 20% al 25% y la Secretaría de Energía autorizó un 10%, que claramente es insuficiente”, manifestó el titular de Casfer.

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