Empresarios bancan una nueva Ley de Biocombustibles y aclaran: "no falta aceite"

En la antesala del debate legislativo, la Cámara de la Industria Aceitera difundió un mensaje para aportar datos y respaldar una reforma que promueva una mayor competencia e integración productiva

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En la antesala del debate legislativo sobre la modificación de la Ley de Biocombustibles, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) difundió un mensaje en el que busca aportar datos al análisis del sector y respaldar una reforma que promueva una mayor competencia e integración productiva.

Desde la entidad señalaron que la disponibilidad de aceite de soja no constituye una limitante para la industria del biodiésel. Según datos difundidos por la cámara, Argentina produce alrededor de 8,5 millones de toneladas de aceite de soja por año, mientras que las pequeñas y medianas empresas elaboradoras de biodiésel consumen cerca de 650.000 toneladas anuales.

“Con apenas un mes y medio de producción nacional de aceite de soja se cubre todo el consumo anual de ese segmento”, sostuvieron desde CIARA, al tiempo que plantearon un interrogante sobre el nivel de integración de la industria después de casi dos décadas de funcionamiento bajo un esquema regulado.

De acuerdo con la información presentada, 28 plantas de biodiésel no realizaron inversiones para producir su propio aceite de soja, insumo principal para la elaboración del combustible renovable. En contraste, la industria aceitera argentina cuenta actualmente con 358 plantas activas distribuidas en ocho provincias y una capacidad instalada de aproximadamente 70 millones de toneladas entre molienda y extrusión.

Para la entidad, estos números permiten contextualizar el debate sobre el precio del aceite de soja dentro de la cadena productiva. En ese sentido, remarcaron que el aceite destinado a la exportación no es comparable con el aceite neutro comercializado en el mercado interno, debido a diferencias vinculadas a calidad, logística, financiamiento y plazos de cobro.

CIARA también recordó que la ley original de biocombustibles, sancionada en 2006, tenía entre sus objetivos fomentar nuevas inversiones, desarrollar empresas y fortalecer la competitividad del sector. Sin embargo, consideró que la falta de integración productiva de parte de algunas plantas contradice el espíritu inicial de aquella normativa.

La cámara destacó además el desempeño histórico de la industria argentina de biodiésel en los mercados internacionales. Entre 2016 y 2018, el país alcanzó el liderazgo mundial en exportaciones, con una producción de 2,8 millones de toneladas, ventas externas por 1,8 millones de toneladas e inversiones superiores a los 2.500 millones de dólares.

No obstante, señalaron que posteriormente la actividad enfrentó restricciones comerciales en mercados clave. Entre ellas mencionaron el cierre del mercado estadounidense durante la administración de Donald Trump y las limitaciones impulsadas por la Unión Europea, aunque destacaron que Argentina obtuvo fallos favorables en instancias internacionales y logró mantener cuotas de acceso al mercado europeo.

En otro tramo del documento, CIARA cuestionó la caracterización de los derechos de exportación como subsidios y afirmó que se trata de impuestos que reducen la competitividad exportadora de la cadena agroindustrial.

Frente al inminente tratamiento parlamentario de una nueva legislación, la entidad sostuvo que la discusión debería enfocarse en la promoción de inversiones, la eficiencia industrial, la integración productiva y la competitividad de largo plazo.

Por ese motivo, manifestó su respaldo al proyecto impulsado por la senadora Patricia Bullrich y concluyó que el principal desafío no pasa por la disponibilidad de materia prima. “En definitiva, no falta aceite y abundan empresas proveedoras. Falta una ley que promueva la participación activa de toda la industria”, afirmaron desde la cámara.

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