En el marco de una jornada a campo realizada en Pilar y organizada por la Cooperativa Guillermo Lehmann, el exfutbolista y productor agropecuario Gabriel Omar Batistuta compartió una mirada optimista sobre el presente y las perspectivas del sector agropecuario argentino, destacando la importancia de la previsibilidad y la integración internacional para impulsar inversiones.
“Estoy contento porque empiezo a ver algo en el horizonte que hace años no estaba viendo”, afirmó Batistuta ante productores y referentes del sector, al referirse al actual contexto económico y político vinculado al agro.
El exdelantero, vinculado desde hace años en actividades productivas como la ganadería, remarcó el peso estructural del interior productivo en la economía nacional. “Siendo de campo, considero que nosotros somos un motor importante para la economía argentina, a pesar de que la mitad de la población argentina está en Buenos Aires”, señaló, poniendo el foco en la necesidad de reconocer el rol estratégico del sector.
Durante su exposición, Batistuta insistió en que el principal desafío histórico del agro argentino ha sido la falta de reglas claras y continuidad en las políticas públicas. Según explicó, el potencial productivo existe, pero requiere previsibilidad para desarrollarse plenamente. “En el campo hay potencial, gente que trabaja, gente dispuesta a respetar ciertas reglas; lo único que necesita es claridad que en los últimos 20 años no tuvimos”, sostuvo.
Como ejemplo, recordó las dificultades enfrentadas por la cadena cárnica en el pasado: “Hacíamos carne para la Unión Europea, la preparamos durante años y de repente te cortaban las exportaciones”, expresó, en referencia a restricciones comerciales que afectaron la planificación productiva.
En ese sentido, valoró señales actuales de mayor apertura internacional. “Con este Gobierno, un poco más amplio y con intenciones de involucrarse y ser parte del mundo, veo un futuro más interesante. Alguien puede proyectar al menos porque es muy feo prepararse para algo y después no poder concretarlo por malas decisiones. Es angustiante”, afirmó.
Finalmente, Batistuta vinculó las expectativas económicas con decisiones familiares y generacionales. “La gente del campo es noble y fiel. Necesita una mano y que se respete la palabra”, señaló. Y agregó que observa un cambio en la visión de sus hijos: “Estoy esperanzado y ahora mis hijos ya no preguntan tanto cómo se vive en Italia, Qatar o Australia; ya están pensando cómo organizarse para seguir su vida acá”.
Sus declaraciones reflejaron un clima de moderado optimismo entre los asistentes, en una jornada enfocada en producción, tecnología y perspectivas del agro regional.

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