Liza Dosso es doctora en ingeniería química con una vasta formación profesional. Primero fue becaria del Conicet y ahora se desempeña como investigadora. La profesional, es egresada de la Universidad Nacional del Litoral, lugar donde además de desarrollar su formación académica pudo encontrar las herramientas para incursionar en un negocio propio. Con la ciencia como aliada, creó una línea de cosmética capilar natural y vegana y hoy su proyecto se está incubando en la universidad, en el Gabinete Emprendedor de la Facultad de Ingeniería Química.
“Todo empezó por una situación que me pasó hace unos años en una peluquería. Como tengo rulos me dijeron que mi pelo no tenía solución y lo mejor para tenerlo prolijo era alisarlo. Creo que fue una mala estrategia porque me impulsó a investigar por alternativas más naturales y que revaloricen mi identidad”, describe Liza a Ecos365.
Entre la información que fue recopilando, se interesó por el Curly Girl Method o Método de la chica rizada, que consiste en dejar de usar los ingredientes más abrasivos de la cosmética capilar tradicional, que retiran el cebo natural del cuero cabelludo y lo resecan. Así es que, sacandolé partido a su know how, sus primeros pasos los dio al montar un laboratorio en el coworking de su pareja para crear fórmulas a base de ingredientes libres de sulfatos, siliconas, parabenos o colorantes.
“Empecé probando con productos que elaboraba para mí, pero como los resultados fueron buenos, vi la posibilidad de invertir y hacerlo un emprendimiento con opciones para todo tipo de cabello”, describe Liza y agrega que además de ser artesanal y vegana, la marca tiene como impronta sacar la mejor versión de cada persona y no por una cuestión de vanidad sino más bien identitaria.
Natural, artesanal y vegana
Metódica para experimentar, la ingeniera hoy llegó a desarrollar una línea de 15 productos y su mayor diferencial es el balance y la armonía que logra con los componentes específicos para cada tipo de cabello. La variedad se compone de shampoo, acondicionadores sólidos; geles y cremas para peinar; mascarilla capilares y jabones.
Los aceites vegetales son la base de sus productos. Toda la línea está formulada con ingredientes derivados de las plantas y no del petróleo, además de ser libre de crueldad animal. Desde la punta a la raíz, el proyecto está pensado para ser amigable con el medioambiente ya que tampoco utiliza envases plásticos para sus presentaciones.
“La idea es ayudar a transicionar a que cuando quieras y como quieras puedas amar a tu pelo”, detalla la creadora de Loop Cosmética quien pone el énfasis en la connotación política y cultural que supone la forma en que llevamos el cabello. Asimismo, aclara un mito muy instalado en el rubro: “cuando las marcas aseguran que sus productos reparan no es algo cierto. La fibra solo puede reforzarse para no profundizar la ruptura y el objetivo primordial es cerrar la cutícula para mantenerlo saludable”.
Con el desarrollo del emprendimiento y para compatibilizarlo con su trabajo como investigadora, Liza amplió su equipo. Sumó como socias a su madre Claudia Dosso, quien ya tiene un recorrido como emprendedora textil y a una amiga, Cecilia Román Miyasato, con formación en administración para que se ocupe de la parte contable.
“Loop es sustentable y como aumentamos la producción tuvimos que trasladar el laboratorio a la casa de mi mamá. Por el momento vendemos en ferias y redes sociales. Aspiramos a seguir creciendo y en un futuro lograr la habilitación de la Anmat”, cierra la emprendedora.

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