Se preguntó qué hacer con cajitas de golosinas vacías y armó un negocio que no para de crecer

Dejó su trabajo estable para apostar por su emprendimiento sustentable. Le fue muy bien y acaba de invertir fuerte para duplicar su producción

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Licenciado en Relaciones Internacionales, y con trabajo estable en Federación Gremial, a Nicolás Caffarengo le despertó curiosidad qué se podía hacer con las cajitas de Tic Tac que consumía a diario. Fue así como en 2014 empezó investigar una manera reciclar y reutilizar el plástico, y terminó armando un plan de negocios, que una vez pulido, se puso en marcha con fuertes inversiones. El año pasado recicló 60 mil kilos que reconvirtió en madera plástica de alta calidad con múltiples utilidades, y este año –en el que sumó a su hermano Ignacio como socio- invirtió u$s25 mil en maquinarias y piensa alcanzar los 100 mil kilos.

Nicolás Caffarengo, el impulsor de Evercaff
Nicolás Caffarengo, el impulsor de Evercaff

“Trabajamos con polietileno y polipropileno, que son los plásticos que más se usan y se tiran, y reaprovechamos absolutamente todo, incluso nuestros propios desechos”, dijo Nicolás, creador de Evercaff, quien tras mucho investigar, probar y ajustar, en 2017 pudo sacar sus primeros productos a la venta y desde entonces, se dedicó de lleno al emprendimiento. A partir de su trabajo, sillas, vasos, mesas, tapitas, baldes, paragolpes y hasta juguetes plásticos descartados, cobran nueva vida, y se transforman en tablas con gran variedad de usos. “Se emplean para hacer decks, huertas, macetas, composteras, reposeras y cualquier cosa que reemplace a la madera tradicional”, indicó.

Se trata de un perfil grueso, de 24 milímetros, sumamente resistente, que no se rompe, no se astilla, no sufre hongos, ni pierde el color (viene pintado en tres tonos a elección), por lo que no requiere de ningún mantenimiento, y es sumamente versátil. “Tenemos como clientes a clubes náuticos que lo usan para la salida de embarcaciones. Todo el tiempo se mojan las tablas y no les pasa nada”, graficó en diálogo con Ecos365, y añadió que también cerró acuerdos con una importante empresa de juegos para proveer las patas de los mismos.

Con la buena recepción que tuvo su producto, su precio acomodado (similar al de la madera Premium, pero que permite ahorrar en el mantenimiento) y el avance de una mayor consciencia ambiental por parte de muchos empresarios, los pedidos se dispararon. “Venimos trabajando a pedido, y en función del stock, a veces se registran ciertas demoras, pero la idea es duplicar la producción que hoy está en 2500 tablas por mes”, adelantó. Es por eso que invirtió fuerte en nueva maquinaria que le permitirá concretar este objetivo (o al menos incrementarla 40%), y además diversificar la producción, sumando varillas cuadradas que se pueden usar como patas de mobiliario, tablas finas para revestimiento, entre otros artículos.

“Junto con mi hermano Ignacio, que se sumó como socio minoritario, armamos toda la instalación eléctrica y pondremos en marcha la maquinaria nueva”, contó el emprendedor demostrando el entusiasmo por haber convertido en negocio aquello que comenzó como una curiosidad. “Hay una tendencia hacia todo lo sustentable y ecológico, a la energía renovable, a las terrazas verdes, al reciclado de todo, y en este contexto vemos que podemos seguir creciendo mucho”, cerró.

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