Vuelven los inversores a países emergentes y Argentina entra en el radar: los motivos

Fondos internacionales vuelven gradualmente a mercados emergentes y Argentina comienza a captar interés, impulsada más por factores globales que por mejoras internas

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Los mercados financieros internacionales muestran señales de un cambio de tendencia: los inversores comienzan a regresar lentamente hacia los países emergentes, y Argentina aparece nuevamente dentro del radar, aunque todavía con cautela.

Según un informe, el movimiento responde principalmente a factores globales y no exclusivamente a mejoras estructurales locales. Tras semanas de volatilidad internacional marcada por tensiones geopolíticas —especialmente el conflicto en Medio Oriente— los fondos globales empiezan a reasignar capital hacia activos considerados previamente castigados o sobrevendidos.

Este cambio se refleja en la evolución del riesgo país argentino, que si bien acumula una suba superior al 6% desde el inicio del conflicto, retrocedió desde el pico reciente de 637 puntos hasta ubicarse cerca de los 611 puntos, señal interpretada por operadores como una moderación del estrés financiero.

Qué están viendo los inversores

Informes de gestores internacionales destacan que el interés renovado por emergentes está ligado a una compresión global de spreads crediticios y a un mayor apetito por activos de riesgo en distintas clases financieras.

El reporte de la firma Grit Capital sostiene que el panorama macrofinanciero argentino muestra “señales incipientes pero notables” de mejora en el sentimiento inversor, aunque advierte que la dinámica sigue dependiendo en gran medida del contexto internacional.

Indicadores globales acompañan esta visión: la recuperación de mercados bursátiles en países como India y Turquía y el repunte de activos alternativos refuerzan la idea de que los administradores de carteras comienzan a reposicionarse en economías emergentes.

Las dudas que aún frenan a Argentina

A pesar del mayor interés, los analistas remarcan que persisten debilidades estructurales locales que limitan un ingreso más fuerte de capitales.

Entre las principales preocupaciones aparecen: reservas internacionales aún negativas, incertidumbre sobre el calendario de deuda hacia 2027, alta dolarización del ahorro doméstico, dudas políticas de mediano plazo.

De acuerdo con el informe citado, la formación de activos externos supera los US$13.000 millones desde octubre, reflejando una persistente falta de confianza en la moneda local y en la estabilidad macroeconómica.

Además, la fragilidad de las reservas del Banco Central reduce el margen de maniobra ante eventuales shocks externos, un factor clave para inversores institucionales.

Un regreso gradual, no definitivo

El consenso entre analistas es que Argentina podría beneficiarse del retorno de flujos hacia emergentes si el contexto financiero internacional continúa mejorando. Sin embargo, el ingreso sostenido de inversiones dependerá menos del humor global y más de la consolidación macroeconómica local.

Por ahora, el país vuelve a ser observado, pero todavía no logra posicionarse como destino prioritario dentro del universo emergente.

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