El dólar oficial volvió a perforar el umbral psicológico de los $1.400 y reforzó la percepción de una etapa de estabilidad cambiaria en Argentina, un escenario que pocos analistas anticipaban a comienzos del año. Según operadores financieros, el mercado ingresó en una fase de relativa calma que podría extenderse durante el segundo trimestre de 2026.
En la última rueda cambiaria, el dólar mayorista retrocedió hasta los $1.388, alejándose casi un 20% del techo de la banda cambiaria definida por el Banco Central (BCRA). Este margen otorga espacio al Gobierno para sostener la estrategia monetaria sin necesidad de intervenir activamente en el mercado.
El esquema actual de flotación administrada permite que el tipo de cambio se mueva dentro de límites que se ajustan según la inflación. Para abril, estimaciones privadas ubican el techo de la banda cerca de los $1.703, lo que implica un margen potencial de suba superior al 20% antes de una intervención oficial.
Las razones detrás de la “paz cambiaria”
Analistas coinciden en que la estabilidad responde a una combinación de factores financieros y macroeconómicos:
* Tasas reales positivas en pesos, que incentivan estrategias de carry trade.
* Ingreso estacional de divisas, vinculado a exportaciones y liquidación agrícola.
* Compras sostenidas del BCRA, que fortalecen reservas.
* Expectativas económicas más estables, reflejadas en proyecciones del mercado.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central anticipa movimientos moderados del tipo de cambio en los próximos meses, con una cotización estimada cercana a $1.452 para abril y subas graduales hacia mitad de año.
Este escenario consolidó la idea de que el peso atraviesa una etapa de apreciación relativa, favorecida por instrumentos financieros en moneda local que ofrecen rendimientos atractivos frente a un dólar sin presión inmediata.
Qué mira ahora el mercado
Aunque el clima financiero luce estable, los analistas advierten que el equilibrio sigue dependiendo de variables clave:
* evolución de la inflación mensual
* ritmo de acumulación de reservas
* ingreso de dólares del agro
* condiciones internacionales
El esquema de bandas cambiarias busca precisamente evitar saltos abruptos del tipo de cambio, permitiendo fluctuaciones controladas mientras el Gobierno prioriza la desaceleración inflacionaria y la previsibilidad financiera.
Por ahora, la distancia respecto del techo cambiario y las expectativas moderadas del mercado refuerzan la apuesta a un segundo trimestre sin sobresaltos significativos en el frente cambiario.

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