Argentina tiene una carta fuerte: qué empresas pueden ganar con el "boom" del cobre

El metal superó los US$14.000 por tonelada y enfrenta una tensión creciente entre una demanda impulsada por la electrificación y una oferta que tarda años en expandirse. El mapa de empresas y proyectos argentinos que buscan aprovechar la oportunidad

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El cobre atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en el mercado internacional. El precio del metal superó los US$14.000 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, impulsado por problemas de producción, bajos inventarios y una demanda que continúa creciendo.

Pero detrás de la suba hay algo más que un movimiento coyuntural. La electrificación de las economías, la expansión de las redes eléctricas, los vehículos eléctricos, las energías renovables y el desarrollo de los centros de datos están incrementando el consumo de un metal que resulta difícil de reemplazar en numerosas aplicaciones.

Según las estimaciones citadas por Ámbito, la demanda mundial de cobre podría crecer 68% entre 2021 y 2035. Al mismo tiempo, la Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que la oferta podría quedar cerca de un 25% por debajo de las necesidades de cobre primario hacia 2035.

Una oferta que necesita años para reaccionar

Uno de los principales problemas del mercado es el tiempo necesario para poner en producción una nueva mina.

Desde Boston Consulting Group señalaron que el desarrollo de un proyecto puede demandar alrededor de 16 años desde la exploración hasta el inicio de la producción. A esto se suma una menor concentración del mineral en algunos yacimientos existentes y una mayor dificultad para encontrar nuevos depósitos de gran escala.

El resultado es una industria que no puede responder rápidamente a un salto de la demanda.

A corto plazo, además, el mercado recibió el impacto de interrupciones productivas en grandes operaciones mineras, entre ellas Grasberg, en Indonesia, y de una menor calidad del mineral extraído en Chile.

También influyeron los movimientos de inventarios derivados de la política comercial estadounidense. La expectativa de posibles aranceles sobre el cobre refinado desde 2027 incentivó el traslado de metal hacia Estados Unidos, reduciendo la disponibilidad en otros centros comerciales.

Qué empresas pueden beneficiarse

El escenario abre oportunidades para distintos segmentos de la cadena del cobre.

Entre los grandes productores aparecen compañías como BHP, Codelco, Freeport-McMoRan y Anglo-Teck, que cuentan con operaciones activas y capacidad para ampliar producción.

También aparecen empresas como Southern Copper, Lundin Mining, Antofagasta, Ivanhoe y Glencore. En otro segmento se encuentran las compañías de regalías, como Franco-Nevada y Wheaton, que participan de los ingresos asociados a proyectos mineros sin asumir directamente todos los costos de operación de una mina.

Pero el potencial no está concentrado exclusivamente en las mineras.

El otro negocio: cables, redes y equipamiento eléctrico

La expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos está generando una segunda vía de crecimiento para la demanda de cobre.

Los centros de datos requieren grandes cantidades de electricidad y, por lo tanto, nuevas instalaciones de generación, transmisión y distribución. Todas esas infraestructuras utilizan cobre.

En ese escenario, fabricantes de cables y equipamiento eléctrico como Prysmian, Nexans, Siemens Energy y Schneider también quedan expuestos al aumento de las inversiones en infraestructura eléctrica.

La cadena de valor, por lo tanto, excede a la minería: incluye desde la extracción del mineral hasta su transformación y el desarrollo de las redes que permiten sostener la nueva demanda eléctrica.

Argentina vuelve a mirar al cobre

Para Argentina, el contexto internacional encuentra al país prácticamente sin producción de cobre a gran escala desde el cierre de Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, en 2018.

Sin embargo, el potencial geológico es significativo y existe una cartera de proyectos que podría modificar esa situación.

Entre los principales desarrollos aparecen Vicuña, Taca Taca, El Pachón, MARA, Los Azules y San Jorge, además de otros proyectos en etapas anteriores como Altar y Lunahuasi.

El desafío consiste en transformar esos recursos en producción efectiva.

De los recursos a las exportaciones

Una de las estimaciones citadas por Ámbito plantea que Argentina podría alcanzar una producción cercana a 1,6 millones de toneladas anuales si varios de los grandes proyectos avanzaran en paralelo.

Con ese volumen, el país se ubicaría entre los principales productores mundiales de cobre. Sin embargo, alcanzar esa escala requiere inversiones, infraestructura, energía, permisos y financiamiento.

El escenario más prudente contempla una producción de entre 600.000 y un millón de toneladas hacia 2035, mientras que una escala de 1,6 millones podría quedar para fines de la década siguiente, dependiendo de la velocidad con la que avancen los proyectos.

El desafío es llegar a tiempo

El boom internacional del cobre genera una ventana de oportunidad, pero no garantiza por sí mismo que Argentina pueda capturarla.

Los proyectos mineros requieren grandes inversiones y largos períodos de construcción. Además, necesitan infraestructura eléctrica y logística, acceso a rutas de exportación y condiciones que permitan sostener inversiones de largo plazo.

En ese sentido, el desafío argentino no pasa solamente por tener cobre bajo tierra, sino por desarrollar la capacidad productiva necesaria para colocarlo en los mercados internacionales.

El escenario internacional puede jugar a favor: mientras la demanda asociada a la electrificación, la inteligencia artificial y las nuevas redes eléctricas continúa creciendo, el desarrollo de nueva oferta aparece como uno de los principales cuellos de botella de la próxima década.

Para Argentina, esa combinación coloca nuevamente al cobre en el centro de la agenda minera y abre la posibilidad de convertir un recurso geológico en una nueva fuente de producción, inversiones y exportaciones.

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