Resumen Ejecutivo
- En julio, YouTube alcanzó el 14,2% del tiempo de TV en EE. UU., mientras que Netflix cayó al 7,8%, su nivel más bajo en años.
- Analistas de HSBC y Wells Fargo rebajaron la calificación bursátil de Netflix, cuyas acciones acumulan un retroceso cercano al 22% en el año.
- Pese a facturar USD 12.561 millones en el segundo trimestre, las horas de visualización en Netflix solo crecieron un 2% en el primer semestre de 2026.
- El avance de YouTube obliga a Netflix a diversificarse hacia eventos en vivo, videojuegos y podcasts para competir por el tiempo de pantalla capturado por nuevos formatos.
La pelea por el streaming ya no se define solamente por quién tiene las series más populares. También se juega en la cantidad de tiempo que los usuarios pasan frente a la pantalla, y allí Netflix comenzó a perder terreno.
En julio, YouTube alcanzó el 14,2% del tiempo total de televisión en Estados Unidos, mientras que Netflix quedó en 7,8%, su nivel más bajo en varios años. La plataforma de Alphabet, además, ganó participación respecto del mismo mes del año anterior.
Expertos señalan que el avance de YouTube coincide con una menor recepción del contenido original de Netflix. HSBC redujo recientemente su recomendación sobre la acción y puso el foco en el creciente peso de YouTube dentro de los televisores estadounidenses.
El gigante que empezó a perder audiencia
El mercado también mira con atención la evolución del consumo dentro de Netflix. Durante la primera mitad de 2026, las horas de visualización crecieron apenas 2%, según los datos citados por Infobae.
La compañía registró en el segundo trimestre ingresos por USD 12.561 millones, con un crecimiento interanual del 11% a tipo de cambio constante y una ganancia neta cercana a USD 3.400 millones. Sin embargo, esos números no alcanzaron para despejar las dudas de los inversores sobre el ritmo futuro de expansión.
El problema, entonces, no parece ser solamente cuánto factura Netflix, sino cuánto tiempo consigue mantener cautiva a su audiencia.
YouTube cambia las reglas del juego
La amenaza no llega desde otro servicio tradicional de streaming.
YouTube compite con Netflix desde una lógica diferente: videos de creadores, contenidos breves, transmisiones en vivo y una enorme cantidad de horas disponibles sin necesidad de construir un catálogo tradicional de series y películas.
Ahora, además, la plataforma de Google incorporó Shows, una función que acerca su experiencia a la lógica de las series episódicas. Para los analistas, esto puede profundizar la disputa por el tiempo de pantalla y obligar a Netflix a competir también por creadores y formatos que antes estaban fuera de su territorio.
Wall Street encendió las alarmas
Las dudas sobre Netflix también llegaron con fuerza a los bancos de inversión.
Wells Fargo redujo su visión sobre la compañía la semana pasada, mientras que HSBC hizo lo propio pocos días después. Entre las preocupaciones aparecen la evolución de la audiencia, la dificultad para generar nuevos grandes éxitos y el aumento del gasto necesario para producir contenido capaz de sostener el interés de los usuarios.
Las acciones acumulan una caída cercana al 22% en lo que va del año, mientras el S&P 500 registra una suba de alrededor del 13%. Solo durante septiembre, el retroceso de Netflix ronda el 11%.
La guerra por el contenido se vuelve más cara
El desafío para Netflix tiene otra dimensión: para recuperar audiencia necesita contenidos capaces de convertirse en fenómenos globales, pero producirlos cuesta cada vez más.
La competencia por creadores y propiedades intelectuales también aumenta a medida que YouTube ofrece mayores incentivos para retener talentos. Al mismo tiempo, Netflix amplía su apuesta hacia podcasts, videojuegos y transmisiones en vivo, mientras algunos analistas cuestionan si esa diversificación puede quitarle recursos a su negocio central: las series y películas.
El golpe de Warner Bros. y una pregunta incómoda
La frustrada operación por Warner Bros. Discovery agregó otra incógnita al escenario.
Netflix había intentado avanzar sobre una de las grandes piezas del negocio audiovisual, pero la operación no prosperó y finalmente el activo quedó encaminado hacia Paramount. El episodio dejó sobre la mesa interrogantes sobre cuál será el próximo movimiento estratégico de Netflix para sostener su crecimiento.
El negocio cambió: ya no alcanza con tener Netflix
La pelea por el streaming entró en una segunda etapa.
El mercado ya no observa únicamente cuántos suscriptores tiene cada plataforma. También analiza cuánto tiempo de televisión consigue capturar, qué contenidos generan conversación, cuánto cuesta producirlos y qué capacidad tiene cada compañía para transformar audiencia en ingresos.
Netflix todavía conserva una escala global enorme y continúa generando miles de millones de dólares, pero el comportamiento de su acción refleja que Wall Street ahora exige respuestas sobre su próximo motor de crecimiento.
La batalla ya no es solamente Netflix contra Disney, Max o Prime Video. YouTube está disputando el mismo recurso escaso: los minutos que cada usuario tiene disponibles frente a una pantalla.

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