"Volantazo" oficial con el courier: más controles y una nueva disputa con las empresas

El Gobierno dio marcha atrás con una de las medidas de desregulación clave. ¿Qué pasó?

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Resumen Ejecutivo

  • La Aduana revocó las autorizaciones a depósitos fiscales privados para operar en el régimen de courier, otorgando un plazo de 30 días corridos para desocupar los espacios.
  • El Gobierno concentrará las operaciones aduaneras en la futura Terminal Única Courier (TUC) de Ezeiza para reforzar la fiscalización tras detectar un incremento exponencial de mercaderías.
  • Empresas del sector están en alerta por las inversiones realizadas para la desconsolidación de envíos, mientras gremios advierten sobre posibles cuellos de botella operativos e infraestructura insuficiente.

El Gobierno decidió modificar el funcionamiento del régimen de courier y dio marcha atrás con una de las medidas de desregulación que había permitido ampliar las operaciones de las empresas de correo internacional. La Aduana dejó sin efecto las autorizaciones otorgadas a determinados depósitos fiscales privados y dispuso que las mercaderías vuelvan a canalizarse desde las jurisdicciones aeroportuarias, con eje en la futura Terminal Única Courier (TUC) de Ezeiza.

Giro de timón en la Aduana

La decisión fue formalizada mediante una resolución firmada por el director general de Aduanas, José Vélis. La norma establece que los depósitos fiscales que habían sido habilitados para operar con empresas de courier deberán dejar de hacerlo y tendrán un plazo de 30 días corridos para desocupar los espacios destinados a esa actividad.

Los trámites que ya están en curso continuarán hasta su finalización en las jurisdicciones donde actualmente se encuentran las mercaderías.

El cambio implica una modificación concreta del esquema que se había consolidado durante los últimos meses, cuando las empresas de courier comenzaron a desconsolidar envíos directamente en depósitos fiscales habilitados.

¿Por qué cambia el Gobierno?

Según los fundamentos de la resolución, la Aduana detectó un “incremento exponencial del volumen de operaciones”, que derivó en una mayor utilización de depósitos fiscales y dificultó la verificación física y documental de las mercaderías.

Con ese argumento, el organismo decidió volver a concentrar las operaciones para reforzar los controles y adecuar el funcionamiento del régimen a la nueva realidad operativa.

El movimiento vuelve a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa al comercio exterior argentino: cuánto espacio debe tener la desregulación y hasta dónde debe llegar el control aduanero.

Las empresas, en alerta por las inversiones realizadas

El cambio no cayó bien entre las compañías del sector. Según trascendió, las principales empresas de courier mantienen reserva mientras analizan el alcance operativo de la medida.

El problema tiene un componente económico: algunas firmas realizaron inversiones para adaptar sus plantas al esquema que ahora será modificado y podrían dejar de recibir los mismos volúmenes de operaciones.

Así, una decisión que busca reforzar los controles también abre un interrogante sobre el destino de las inversiones realizadas bajo las reglas anteriores.

Ezeiza queda en el centro del nuevo esquema

La futura Terminal Única Courier (TUC) de Ezeiza adquiere ahora un papel central. La intención es concentrar allí la recepción de las mercaderías ingresadas bajo este régimen.

Pero la concentración también genera preocupación entre representantes gremiales, que advierten sobre posibles limitaciones de infraestructura y personal para absorber el volumen de operaciones.

Un mercado que creció demasiado rápido

La propia Aduana reconoce que el régimen courier experimentó un fuerte crecimiento. Ese salto en el volumen de envíos terminó convirtiéndose en uno de los argumentos centrales para revisar el esquema.

Al mismo tiempo, según fuentes vinculadas al sector privado citadas por El Cronista, el incremento de las operaciones derivó en investigaciones por presuntas maniobras irregulares, incluidas denuncias vinculadas al narcotráfico.

La discusión que vuelve a abrirse

La decisión marca un giro respecto de la política de desregulación que el Gobierno había impulsado sobre el comercio exterior.

Ahora, el desafío será determinar si la concentración de las operaciones permite mejorar los controles sin generar nuevos cuellos de botella para las empresas y los usuarios del sistema.

Mientras la Aduana prepara el nuevo esquema y las compañías analizan el impacto de la medida, el courier vuelve a quedar en el centro de la disputa entre facilitar el comercio internacional y aumentar la fiscalización.

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