Resumen Ejecutivo
- Dorada S.A., firma del Grupo Beltrán, resolvió el cierre definitivo de la emblemática fábrica de Dánica en Llavallol.
- La operación pasará a un esquema de tercerización productiva para sostener la presencia comercial de la marca de margarinas.
- El cese afecta a 30 trabajadores, activando reclamos gremiales de Soeia y protocolos de liquidación e indemnizaciones legales.
- La medida consolida la reestructuración del grupo cordobés, conservando únicamente su planta de aderezos en el Parque Industrial Ferreyra.
La industria alimentaria nacional registra un nuevo hito en su proceso de reestructuración operativa. La firma Dorada S.A., controlada por el cordobés Grupo Beltrán, confirmó el cierre definitivo de la histórica planta de Dánica en Llavallol, provincia de Buenos Aires, fijando la fecha límite de operaciones para el próximo 30 de septiembre.
La decisión pone fin a una etapa de actividad reducida iniciada en enero de 2025. Ante el desgaste del modelo fabril tradicional, la compañía optó por un esquema de tercerización de la producción, buscando preservar el valor de la marca en góndola sin asumir los costos fijos de la infraestructura física.
En la gestión empresarial contemporánea, esta transición hacia el modelo asset-light o producción a fasón equivale a desprenderse del mantenimiento de la maquinaria para concentrar los recursos en la distribución y el posicionamiento de mercado. Se trata de un mecanismo habitual para mitigar riesgos en contextos macroeconómicos complejos.
Sin embargo, la medida genera un impacto social directo al alcanzar a 30 trabajadores. El Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera (Soeia) reportó restricciones administrativas para el acceso del personal y solicitó formalmente una audiencia ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.
Desde la compañía explicaron que se agotaron las instancias previas de negociación, incluyendo vacaciones anticipadas y esquemas de retiros voluntarios. La firma señaló que "no logró alcanzar las condiciones necesarias para mantener una actividad sostenible", garantizando el pago de salarios hasta fin de mes y las indemnizaciones correspondientes.
Reconfiguración en el eje industrial del centro del país
El repliegue de unidades productivas no es un fenómeno aislado dentro del corredor agroindustrial del centro del país. Para la cuenca fabril que conecta a Rosario y el sur de Santa Fe con Córdoba y Buenos Aires, las tensiones de costos, la capacidad ociosa y la presión competitiva imponen revisiones constantes sobre la viabilidad de las instalaciones de menor escala.
En ese escenario regional, la optimización logística y el aprovechamiento de escalas mayores en plantas especializadas ganan terreno frente a infraestructuras centenarias que demandan elevadas inversiones de modernización. Para las pymes y conglomerados alimentarios, el dilema entre producir internamente o externalizar resulta crucial para garantizar la supervivencia del negocio.
La planta de Llavallol guardaba un valor simbólico sustancial. Inaugurada en 1939, fue el epicentro donde en 1963 comenzó a elaborarse la primera margarina vegetal comercializada bajo la marca Dánica. Con el paso de las décadas, la fábrica adaptó sus fórmulas, logrando en 2005 productos libres de grasas trans y reducidos en colesterol.
El historial accionario refleja las mutaciones del sector alimentario en Argentina. En 2011, el control mayoritario pasó al gigante brasileño Brasil Foods (BRF) junto a la firma Avex. Posteriormente, en 2018, en el marco de una reestructuración global de la corporación internacional, el Grupo Beltrán adquirió el paquete accionario.
Bajo la conducción del grupo cordobés, la empresa ya había registrado desinversiones previas, como el cese de operaciones en San Luis durante 2023. Tras el cierre en Buenos Aires, la firma concentrará su infraestructura industrial propia en la planta de aderezos situada en el Parque Industrial Ferreyra, en la provincia de Córdoba.
Frente a este tipo de transformaciones, el desafío de la industria alimentaria radica en mantener el estándar de calidad y la identidad de marca mientras se migra la elaboración a terceros. La gestión rigurosa de proveedores y el control de procesos se convierten en los pilares para evitar la erosión reputacional en el punto de venta.
En paralelo al proceso laboral, la empresa iniciará el protocolo para la parada definitiva de las instalaciones bajo las normativas medioambientales vigentes. De este modo, una marca emblemática de las góndolas argentinas inicia un nuevo capítulo operativo, priorizando la viabilidad comercial en un entorno económico crecientemente exigente.

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