Hay momentos en los que las estadísticas y los negocios parecen estar hablando de países distintos. La misma semana en la que el Indec volvió a mostrar que la construcción y la industria siguen sin encontrar una recuperación firme, Rosario acumuló proyectos inmobiliarios, desembarcos de marcas internacionales, inversiones en infraestructura, apuestas comerciales y desarrollos urbanos que sólo se explican desde una mirada de largo plazo.
No es una contradicción menor. Mientras economistas, empresarios y consumidores todavía discuten si la recuperación finalmente llegó o no, hay inversores que parecen haber decidido saltear esa discusión y concentrarse en otra pregunta: cómo será la ciudad dentro de diez o quince años.
Tal vez por eso una de las noticias más importantes de la semana no estuvo en un balance empresario ni en un indicador económico. Una estuvo en la costa. La presentación de la única oferta para quedarse con la concesión de la Guardería Parque Náutico Central terminó revelando algo bastante más importante que el resultado de una licitación.
Mostró a empresarios que inicialmente analizaban competir entre sí decidiendo asociarse para impulsar un proyecto de más de $5.000 millones sobre uno de los sectores más estratégicos del frente costero rosarino. El consorcio liderado por Gabriel Guglielmino, junto a Obring, Flexio y otros inversores, propone levantar un complejo con 700 camas náuticas, locales comerciales, oficinas y nuevos espacios de servicios.
Pero el verdadero alcance del proyecto va mucho más allá de la guardería. Si finalmente avanza, se sumará a las inversiones que viene realizando el Enapro en la zona de La Fluvial, a la recuperación del Parque España y a las obras ejecutadas en el Parque del Tricentenario, completando una transformación que podría cambiar definitivamente la cara de buena parte de la costanera central después de décadas de proyectos inconclusos.
En tanto, los tiempos del Poder Judicial definirán la reconversión de la Costanera Norte se frena o habilita al municipio a continuar con los trabajos, mientras queda pendiente la discusión de fondo.
Y mientras eso ocurre, vuelven a escucharse conversaciones sobre nuevos emprendimientos en sectores de la costa sur, una zona históricamente postergada que vuelve a aparecer en el radar de desarrolladores e inversores. Pero deberá ser un trabajo integral, ya que difícilmente puedan avanzar sin incluir la transformación de la zona sin una reconversión de la infraestructura vial y social.
Por otra parte, en Pichincha, Rosental Inversiones y Obring y Gagliardo Arquitectura avanzan con Costavía PH, un desarrollo que busca consolidar la transformación de uno de los barrios que más cambió durante los últimos años. Allí los números del mercado inmobiliario muestran una recuperación gradual de valores, según los últimos informes de ZonaProp, aunque el verdadero dato parece estar menos en el presente que en las expectativas que comienzan a construirse sobre el futuro de determinados sectores urbanos.
Algo similar ocurre con el Portal Rosario. Después de confirmar la llegada de marcas internacionales como Decathlon, Kiabi y Jack & Jones, empiezan a aparecer nuevos proyectos que buscan ampliar el concepto tradicional del shopping. Entre los distintos actores que analizan oportunidades dentro del complejo ya se estudian propuestas gastronómicas fuera del patio de comidas e incluso alternativas vinculadas a la realización de eventos.
La pregunta es inevitable. ¿Qué están viendo estas marcas para seguir desembarcando en Rosario en un contexto donde buena parte del consumo todavía no logra recuperar los niveles que muchos esperaban?
La respuesta probablemente combine varios factores. Algunos creen que lo peor ya pasó y que el consumo comenzará lentamente a recuperarse. Otros entienden que los cambios económicos están generando oportunidades para ocupar espacios que antes parecían inaccesibles. Y también están quienes simplemente consideran que los mejores negocios suelen hacerse antes de que las estadísticas empiecen a mostrar mejoras.
En esa misma discusión aparece la reconversión del centro rosarino. Más allá de quién termine ocupando determinados inmuebles emblemáticos, el verdadero debate pasa por entender qué función tendrá el área central dentro de una ciudad cuyos hábitos de consumo, circulación y trabajo cambiaron profundamente durante la última década.
La transformación no alcanza solamente al comercio. También empieza a impactar sobre la manera de pensar nuevos desarrollos inmobiliarios. En off varios desarrolladores analizan incorporar conceptos de cohousing para adultos mayores en proyectos que hoy todavía están pasando de la etapa de bosquejo a la de desarrollo definitivo. También en Funes y Roldán. Y piensan también en los servicios asociados.
La explicación es tan simple como contundente. Mientras durante décadas buena parte del mercado inmobiliario estuvo pensado para familias jóvenes, varios inversores creen que la gran demanda de los próximos años estará vinculada a una población cada vez más envejecida. La baja de la natalidad y el crecimiento de la población mayor de 60 años empiezan a modificar decisiones que hasta hace poco parecían impensadas.
El fenómeno también alcanza al mundo del entretenimiento y el deporte. La semana pasada se había analizado el impacto que puede tener el Arena como nuevo polo de espectáculos y eventos para la ciudad. Esta semana fue La Segunda quien eligió ese escenario para realizar su presentación institucional de "L2 Arena" con un espectáculo encabezado por Nico Sorín y la propuesta Experiencia Piazzolla, una combinación de tango electrónico, tecnología y puesta inmersiva que mostró hasta qué punto las empresas ya no compiten solamente por clientes, sino también por construir experiencias y posicionamiento de marca.
Los clubes tampoco permanecen ajenos a esta tendencia. En Newell's, la experiencia de financiamiento colectivo para colaborar con la iluminación exterior de la tribuna Lionel Messi abrió una puerta que la dirigencia parece dispuesta a profundizar. La búsqueda ya no pasa solamente por recaudar fondos para obras puntuales, sino también por explorar nuevos proyectos y esquemas de financiamiento que permitan acelerar inversiones en infraestructura.
Por eso no sorprende que existan conversaciones con distintos actores privados interesados en participar de iniciativas vinculadas al Coloso Marcelo Bielsa.
En Rosario Central, mientras tanto, avanzan las obras de la nueva tribuna y los trabajos en el predio de Cruce Alberdi, al mismo tiempo que comienzan las especulaciones sobre el escenario político que acompañará las elecciones previstas para octubre. ¿Seguirá Belloso-Cristinziano o Buhler -actual tesorero- podría ser la continuidad?
En paralelo, también empiezan a aparecer señales interesantes desde el sector automotor. Durante un encuentro realizado en Rosario, Stellantis confirmó la llegada de Leapmotor, una marca china especializada en vehículos de nuevas energías que desembarcará en Argentina durante julio.
Más que un lanzamiento comercial, la noticia funciona como una señal de un fenómeno global mucho más amplio: el avance de fabricantes chinos sobre segmentos donde hasta hace pocos años dominaban exclusivamente compañías occidentales y japonesas. Como venimos contando en las últimas columnas.
Algo parecido sucede en el mundo financiero. La salida bursátil de SpaceX, la compañía de Elon Musk, abrió una nueva posibilidad para inversores argentinos que hoy pueden acceder indirectamente a uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos del planeta a través del mercado de capitales.
Mientras tanto, los mercados siguen enviando señales de optimismo sobre Argentina. S&P elevó la calificación soberana del país. Fitch había hecho lo mismo semanas atrás. Y ahora crecen las expectativas de que Moody's y Morgan Stanley puedan avanzar en la misma dirección.
Para muchos operadores, una mejora adicional podría abrir la puerta al ingreso de un volumen mucho mayor de fondos internacionales, especialmente si Argentina logra abandonar algunas de las categorías más restrictivas dentro de los índices globales.
Es un entusiasmo que contrasta con los números de la economía real. La construcción volvió a mostrar retrocesos. La industria sigue sin encontrar una recuperación consistente. Y buena parte de los sectores vinculados al mercado interno todavía esperan señales más contundentes.
Ricardo Arriazu resumió esa tensión con una frase que esta semana volvió a recorrer buena parte del establishment empresario y fue en el encuentro anual de la Cámara Argentina de la Construcción: "Si Argentina tiene éxito, va a ser cara".
Quizás allí esté la explicación de muchos de los movimientos que hoy empiezan a observarse. Porque mientras las estadísticas siguen discutiendo el presente, buena parte del dinero parece haber empezado a tomar posición sobre el futuro. Y si algo mostró Rosario durante las últimas semanas es que cada vez son más los que están dispuestos a apostar a esa hipótesis.

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