China contraataca: sanciona a empresas de EEUU y recrudece la tensión las potencias

La medida fue comunicada por el Ministerio de Comercio de China, que decidió incorporar a las firmas norteamericanas a su lista de control de exportaciones

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La escalada de tensiones entre China y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo luego de que el gobierno chino anunciara sanciones contra diez empresas estadounidenses relacionadas con la industria de defensa, en represalia por las recientes restricciones impuestas por Washington a compañías tecnológicas chinas.

La medida fue comunicada por el Ministerio de Comercio de China, que decidió incorporar a las firmas norteamericanas a su lista de control de exportaciones. Como consecuencia, las empresas chinas tendrán prohibido venderles productos de “doble uso”, es decir, bienes y tecnologías que pueden emplearse tanto para fines civiles como militares.

Entre las compañías alcanzadas figuran fabricantes vinculados a la cadena de suministro de defensa y de minerales estratégicos utilizados en tecnologías avanzadas. Además, Pekín extendió la prohibición a terceros países, impidiendo que organizaciones o individuos transfieran desde China productos sujetos a control hacia las empresas sancionadas.

La decisión llega después de que el Departamento de Defensa de Estados Unidos ampliara este mes su lista de empresas chinas consideradas vinculadas al Ejército Popular de Liberación. Entre las incorporadas aparecen grandes grupos tecnológicos como Alibaba, Baidu y BYD, medida que generó un fuerte rechazo por parte de las autoridades chinas.

Desde Pekín sostienen que las acciones estadounidenses constituyen una utilización indebida de argumentos de seguridad nacional para limitar el desarrollo de empresas chinas. En ese contexto, el gobierno de Xi Jinping afirmó que las nuevas sanciones buscan proteger los intereses estratégicos del país y responder a lo que calificó como prácticas comerciales discriminatorias.

En paralelo, el Ministerio de Finanzas chino anunció restricciones adicionales que afectan a decenas de compañías estadounidenses, profundizando un conflicto comercial y tecnológico que se mantiene como uno de los principales focos de tensión entre las dos mayores economías del mundo.

Analistas internacionales consideran que el impacto económico directo sobre algunas de las firmas alcanzadas podría ser limitado debido a su escasa presencia comercial en China. Sin embargo, advierten que el intercambio de sanciones refleja un deterioro creciente en las relaciones bilaterales y aumenta la incertidumbre sobre las cadenas globales de suministro en sectores estratégicos como defensa, tecnología y minerales críticos.

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