La economía argentina volvió a vivir una jornada donde los mercados financieros enviaron señales de alerta mientras el Gobierno intentó mostrar avances en su estrategia para atraer inversiones. El dólar alcanzó nuevos máximos nominales, las acciones argentinas volvieron a caer con fuerza, crecieron las especulaciones sobre una mayor intervención oficial para contener la escalada cambiaria y, al mismo tiempo, la Cámara de Diputados dio media sanción al denominado Súper RIGI y el Ejecutivo recibió ofertas por US$ 8.200 millones para fortalecer el sistema eléctrico nacional.
El principal foco de atención volvió a estar en el mercado cambiario. La presión sobre el dólar continuó intensificándose y prácticamente todas las cotizaciones registraron nuevos avances. El mercado comienza a convivir con un escenario menos favorable para la oferta de divisas, producto del final del pico de liquidación de la cosecha gruesa, mientras se aproxima un período de mayor demanda estacional por el pago de aguinaldos, vacaciones de invierno y gastos vinculados al Mundial de fútbol.
Al mismo tiempo, el contexto internacional tampoco ayuda. La expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga elevadas las tasas de interés sigue fortaleciendo al dólar frente a la mayoría de las monedas del mundo, generando una salida de capitales desde mercados emergentes hacia activos considerados más seguros. Argentina, con una economía todavía altamente dolarizada, vuelve a sentir ese impacto con mayor intensidad.
El movimiento cambiario también tuvo su correlato en los activos financieros. La Bolsa porteña registró una de las peores performances entre los principales mercados internacionales, mientras las acciones argentinas que cotizan en Wall Street (ADR) acumularon una tercera rueda consecutiva de pérdidas. Los bonos soberanos continuaron mostrando debilidad y el riesgo país volvió a ubicarse bajo presión, reflejando que los inversores todavía mantienen cautela respecto del escenario financiero argentino.
En paralelo comenzaron a multiplicarse los informes privados que detectaron una mayor participación del Banco Central en distintos segmentos del mercado financiero. Operadores observaron ventas de bonos y una mayor actividad en el mercado de futuros, movimientos interpretados como herramientas destinadas a moderar las expectativas de devaluación sin utilizar masivamente las reservas internacionales. Aunque la autoridad monetaria no confirmó esas operaciones, distintos analistas consideran que forman parte de la estrategia oficial para evitar movimientos bruscos del tipo de cambio.
Otro dato que comienza a preocupar a la City es el comportamiento del sistema financiero. El Banco Central viene comprando menos dólares que durante los meses anteriores, las reservas muestran menor dinamismo y algunos bancos comenzaron a elevar las tasas ofrecidas para retener depósitos en pesos, en un contexto donde reaparece la preferencia por dolarizar carteras.
Frente a ese escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó llevar tranquilidad. Durante una exposición pública aseguró que "hoy hay dólares para todos" y defendió la eliminación de restricciones para importar. También se refirió al aumento de la mora en algunos segmentos del crédito, al señalar que se trata de un fenómeno esperable luego del fuerte crecimiento del financiamiento durante el último año. Según explicó, será el propio sistema bancario el encargado de normalizar esa situación mediante menores tasas y mayores plazos de refinanciación.
Mientras los mercados seguían concentrados en el dólar, el Congreso dio un paso importante para una de las principales apuestas oficiales en materia de inversiones. La Cámara de Diputados aprobó con modificaciones el denominado Súper RIGI, un régimen especialmente diseñado para captar proyectos superiores a los US$ 1.000 millones vinculados a industrias que prácticamente no existen en la Argentina.
La iniciativa, que ahora deberá ser tratada por el Senado, está orientada a promover inversiones en inteligencia artificial, centros de datos, semiconductores, biotecnología avanzada, producción de baterías de litio, vehículos eléctricos, hidrógeno de bajas emisiones, pequeños reactores nucleares, refinación de minerales estratégicos y otras actividades de alto valor agregado.
Entre los principales beneficios se destacan una reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%, amortización acelerada de inversiones, beneficios sobre dividendos, estabilidad fiscal, exenciones aduaneras y un régimen especialmente diseñado para proyectos completamente nuevos, excluyendo ampliaciones de plantas ya existentes.
Durante el debate parlamentario, el Gobierno recordó que el RIGI tradicional ya acumula entre 50 y 60 proyectos con inversiones potenciales cercanas a los US$ 138.000 millones. La intención ahora es ampliar ese universo hacia industrias intensivas en tecnología y conocimiento, buscando diversificar la matriz productiva y aumentar el ingreso de divisas de largo plazo.
Otra de las noticias relevantes del día llegó desde el sector energético. El Gobierno confirmó que recibió ofertas por aproximadamente US$ 8.200 millones para incorporar sistemas de almacenamiento mediante baterías BESS (Battery Energy Storage Systems), una tecnología considerada estratégica para mejorar la estabilidad del Sistema Argentino de Interconexión.
Estos proyectos permitirán almacenar energía generada por fuentes renovables durante períodos de baja demanda y liberarla cuando el consumo aumenta, mejorando la eficiencia del sistema eléctrico y facilitando una mayor participación de energías limpias. La magnitud económica de las propuestas convierte a esta licitación en uno de los procesos de inversión energética más importantes de los últimos años.

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