Vendieron una empresa por casi US$ 20 millones y ahora revelan en qué invertirán el dinero

Después de la compra de una empresa rosarina por parte de un gigante sueco, Ecos365 habló con el presidente del grupo vendedor y conoció cuál será el destino de los casi US$ 20 millones que dejó la operación y los negocios por los que ahora apuesta

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Mientras el mercado financiero y empresario analizaba el avance del gigante sueco Loomis en el negocio argentino del transporte de caudales, otra pregunta comenzaba a circular entre empresarios y operadores del sector: ¿qué hará el Grupo Coinag con los fondos obtenidos por la venta de Transportadora del Interior?

La respuesta llegó de boca de su propio presidente. En diálogo con Ecos365, Hernán Sefusatti confirmó que la operación no representa una salida de negocios, sino el inicio de una nueva etapa de expansión para el grupo.

"Mayormente se sigue apostando a capitalizar el banco y también todo el negocio fintech", aseguró.

Y agregó un segundo destino para esos recursos que hasta ahora no había trascendido. "También vamos a seguir con la construcción".

Las definiciones permiten entender una decisión que, vista únicamente desde la compra de Loomis, podía parecer llamativa. Transportadora del Interior era una empresa joven, creada en 2018, con presencia en Rosario y Córdoba, con una facturación de $14.600 millones durante 2025. Sin embargo, el Grupo Coinag decidió desprenderse de ese activo en una operación que Loomis valuó en $27.500 millones, equivalente a cerca de US$20 millones, cuyo cierre está previsto para el tercer trimestre de este año.

Más que una venta, todo indica que se trata de una rotación estratégica de capital. En el hecho relevante enviado a la Comisión Nacional de Valores, Coinag explicó que la operación permitirá "potenciar y acelerar la expansión" de su negocio bancario, financiero y como operador fintech, mediante inversiones en innovación, digitalización, seguridad informática, eficiencia operativa y nuevos desarrollos tecnológicos.

El documento deja entrever además que el grupo ya no se define únicamente como un banco regional. Hoy su estrategia incluye modelos de Banking as a Service (BaaS), finanzas embebidas, mercado de capitales, servicios tecnológicos y una creciente vinculación con la industria de Oil & Gas.

Los números ayudan a dimensionar ese cambio. Según la información presentada a la CNV, Banco Coinag trabaja con más de 3.500 empresas, posee una red de más de 10 sucursales y mantiene una fuerte inserción en el financiamiento de economías regionales, especialmente ligadas al agro, cooperativas, mutuales y comercio exterior. A su vez, su brazo tecnológico, SG Financial Technology, opera como proveedor de servicios de pago y registra más de 10 millones de usuarios activos y alrededor de 100 millones de transacciones mensuales, posicionándose entre los principales referentes tecnológicos del sistema financiero argentino.

Mientras Coinag acelera esa transformación, Loomis fortalece su presencia en uno de los mercados más estratégicos del país. La multinacional sueca, que emplea a unas 24.000 personas, opera cerca de 400 sucursales en más de 25 países y facturó más de SEK30.000 millones durante 2025, ya tenía presencia en Argentina desde 2012 mediante Transportadora de Caudales Vigencia Duque, concentrada principalmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Con la compra de Transportadora del Interior incorpora una plataforma ya instalada en Rosario y Córdoba, dos plazas clave para el negocio de logística de valores. Rosario concentra el principal complejo agroexportador del país, con puertos, cerealeras, aceiteras, bancos y grandes cadenas comerciales que siguen movilizando enormes volúmenes de efectivo. Córdoba, por su parte, representa una de las economías regionales más importantes de Argentina. La operación también fortalece su posición frente a gigantes como Prosegur y Brink's, en un mercado donde la cobertura territorial y la cartera de clientes constituyen una ventaja competitiva difícil de construir desde cero.

En ese contexto, la valuación de casi US$20 millones parece responder menos al valor de los camiones blindados o de las sucursales que a otro activo mucho más difícil de conseguir: una cartera consolidada de clientes, habilitaciones regulatorias, conocimiento operativo y presencia inmediata en el corazón productivo del interior argentino.

La operación deja, en definitiva, dos estrategias empresarias muy distintas. Por un lado, un gigante global que compra una plataforma para crecer en el mercado argentino de logística de valores y gestión de efectivo. Por el otro, un grupo financiero nacido en el interior del país que convierte un negocio intensivo en infraestructura en capital para acelerar su evolución hacia la banca, la tecnología financiera y nuevos desarrollos.

Y esa, probablemente, sea la verdadera historia detrás de la compra de Loomis: mientras uno invierte para ganar mercado, el otro vende para financiar la próxima etapa de su crecimiento.

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