Claves del día: el santafesino que invirtió US$10 millones para reactivar una fábrica de aviones

Mientras el Banco Central negocia en China la renovación del swap que respalda las reservas, las ventas pyme acumulan 13 meses en baja y la industria sigue sin despegar. En ese contexto, un empresario nacido en Santa Fe apuesta US$10 millones para volver a fabricar aviones

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Mientras una delegación del Banco Central negocia en Beijing la continuidad del swap con China, las ventas minoristas pyme acumulan trece meses consecutivos de caída y cuatro de cada diez industrias siguen reportando bajas en producción y ventas. En medio de ese escenario aparece una historia que parece contradecir todos los indicadores: un empresario nacido en la ciudad de Santa Fe acaba de invertir más de US$10 millones para reactivar una fábrica de aviones y desarrollar drones urbanos tripulados.

Una delegación del Banco Central viajó a China para avanzar en las negociaciones vinculadas a la renovación del swap de monedas con el Banco Popular de China. El acuerdo representa una herramienta estratégica para la administración de reservas y para la estabilidad financiera en un momento en que el Gobierno continúa apostando a consolidar el proceso de desinflación y acumulación de divisas.

La relevancia del tema no es menor. El swap mantiene un límite equivalente cercano a los US$19.000 millones y constituye uno de los principales respaldos financieros externos disponibles para Argentina. Su continuidad aparece como un factor relevante dentro del esquema económico diseñado por el presidente Javier Milei.

La negociación ocurre además en un contexto internacional complejo, marcado por tensiones geopolíticas crecientes y por la necesidad de Argentina de seguir fortaleciendo su posición de reservas para sostener la normalización cambiaria.

Más allá del resultado final de las conversaciones, el viaje demuestra que incluso un Gobierno que busca profundizar sus vínculos con Estados Unidos y Occidente no puede ignorar el peso que China conserva dentro del tablero económico argentino.

El consumo sigue sin reaccionar

Mientras tanto, la calle sigue contando una historia diferente. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme volvieron a caer en mayo. La baja fue del 1,2% interanual y el sector acumula trece meses consecutivos de retroceso. Entre enero y mayo la caída acumulada alcanza el 3,1%.

El dato refleja un fenómeno que ya viene apareciendo en distintos estudios privados. Los consumidores compran menos veces, reducen cantidades, comparan más precios y priorizan promociones, segundas marcas y canales de cercanía.

La mejora mensual respecto de abril no alcanzó para modificar la tendencia general. El comercio sigue esperando una recuperación que por ahora aparece más en las expectativas que en las cajas registradoras.

La situación resulta especialmente desafiante para miles de pequeños comercios que ven cómo la desaceleración de la inflación no termina de traducirse en una mejora sostenida de las ventas.

La industria tampoco encuentra un rebote sólido

La situación industrial tampoco ofrece demasiados motivos para festejar. De acuerdo con el relevamiento difundido por la Unión Industrial Argentina (UIA), alrededor del 40% de las empresas registró caídas tanto en producción como en ventas durante los últimos meses. La recuperación sigue siendo heterogénea y varios sectores continúan operando con niveles de actividad inferiores a los esperados.

La combinación de apertura importadora, consumo todavía débil, costos elevados y márgenes ajustados mantiene la presión sobre buena parte del entramado productivo.

En Santa Fe, donde la industria tiene un peso mucho mayor que en otras provincias, la evolución de estos indicadores se sigue con especial atención. Metalúrgicas, fabricantes de bienes de capital, autopartistas y empresas vinculadas a la construcción observan un mercado que aún no logra consolidar un cambio de tendencia.

El santafesino que volvió a apostar por la industria aeronáutica

Pero no todas las historias de la semana hablan de caída. Una de las más llamativas tiene como protagonista a Diego Ursella, empresario nacido en la ciudad de Santa Fe, que decidió apostar por un sector que parecía reservado para las grandes potencias tecnológicas y aeronáuticas.

Tras invertir más de US$10 millones para recuperar una histórica fábrica aeronáutica en desuso, Ursella impulsa una nueva etapa de Petrel Aircraft con la mirada puesta tanto en la fabricación de aeronaves como en el desarrollo de tecnologías de movilidad aérea urbana.

La apuesta busca posicionar a la compañía en uno de los segmentos más innovadores del mundo. Uno de los proyectos más ambiciosos es Petrel DroneX, un dron urbano tripulado basado en tecnología VTOL (despegue y aterrizaje vertical), capaz de despegar y aterrizar sin necesidad de pistas tradicionales.

Se trata de un mercado donde actualmente compiten gigantes internacionales respaldados por fondos de inversión, fabricantes automotrices y grupos tecnológicos que buscan liderar la próxima revolución en el transporte urbano.

La iniciativa también contempla la expansión hacia Estados Unidos y la obtención de certificaciones internacionales que permitan ingresar a algunos de los mercados más exigentes del mundo.

La historia resulta llamativa no sólo por el monto invertido sino también por el momento elegido. Mientras buena parte de la economía sigue discutiendo cómo recuperar niveles de actividad, Ursella apuesta a desarrollar tecnología para una industria que todavía está construyendo su propio futuro.

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