La jornada dejó un combo de noticias que mezclan tecnología, disputas empresarias, desarrollos inmobiliarios y turbulencias financieras globales, con impacto directo en el ecosistema económico de Rosario y la región.
Dentro del círculo rojo rosarino ayer fue un día de innumerables versiones de todo tipo. Pero en un contexto turbulento donde las acciones de fintech y biotecnológicas están bajo lupa -como muchos otros negocios- CITES, fondo de venture capital del Grupo Sancor Seguros especializado en deeptech, avanza firme con la constitución del segundo fondo para nuevas inversiones. Apunta a juntar unos 40 millones de dólares, de los cuales ya tiene parte importante constituida.
Hasta ahora se sumaron la mayoría de los que estuvieron en la primera etapa y se sumaron nuevos actores. El ticket de entrada es bajo para este tipo de inversiones (100.000 dólares), pero están los que apostaron arriba del 1.000.000 de dólares. Así lo reconoció ayer Gustavo Badosa, directivo de Sancor Seguros, después de la presentación de la edición 2026 de Junior Achievement, de la cual es presidente.
Por otra parte, la tecnológica internacional Gennius XYZ anunció la compra de una participación mayoritaria en Utoppia, la fintech fundada en Estados Unidos por el rosarino Stefano Angeli, integrante de la familia que controla el Grupo Transatlántica.
Aunque el monto de la operación no fue revelado, el acuerdo implica el traspaso del control accionario de la startup. Utoppia continuará operando bajo su propia marca —ahora como “Utoppia by Gennius”— manteniendo su estructura regulatoria en Estados Unidos, mientras que Angeli seguirá liderando la compañía como CEO.
La fintech nació en Nueva York con el objetivo de ofrecer cuentas en dólares y servicios financieros a trabajadores globales, freelancers y nómades digitales que generan ingresos transfronterizos, un segmento que creció con fuerza en los últimos años. La entrada de Gennius apunta a escalar ese modelo a nivel internacional.
Quiebra de Bioceres SA y pelea por el control
En paralelo, una de las noticias empresarias más resonantes de la región llegó desde el ámbito judicial. El juez civil y comercial de la 6ª Nominación de Rosario, Fernando Mécoli, firmó la apertura de la quiebra de Bioceres SA, la sociedad fundacional del grupo biotecnológico.
La decisión formaliza una crisis que venía gestándose en medio de una fuerte disputa interna por el control del conglomerado. La controversia enfrenta al actual directorio encabezado por el empresario uruguayo Juan Sartori con los fundadores históricos del grupo, cuyo referente más visible es el ex CEO Federico Trucco.
Según fuentes del mercado, Sartori es quien busca accionar la quiebra de la compañía y así licuar pasivos. Los que no están para nada contentos con la decisión son inversores que se verían definitivamente con pérdidas. La contracara de los últimos últimos días fue la reestructuración de deuda de Rizobacter como adelantamos el domingo en Ecos365.
El conflicto se remonta a la reestructuración societaria realizada el año pasado. En ese proceso, Bioceres SA —la sociedad original creada por más de 300 accionistas argentinos— quedó concentrando el pasivo del grupo, mientras que el activo operativo principal, Bioceres Crop Solutions (BIOX), continuó cotizando en la Bolsa de Nueva York.
Dos versiones enfrentadas
Desde el entorno de Sartori sostienen que la gestión anterior dejó un deterioro económico y financiero. Según esa interpretación, el pedido de quiebra fue inevitable ante el agravamiento de la exposición financiera.
También afirman que, tras la fusión entre Moolec y Bioceres Group, se impulsó que Bioceres SA dejara de consolidar el control de BIOX, lo que implicó una pérdida patrimonial cercana a US$ 350 millones y terminó transformando a la sociedad argentina en una estructura residual dentro del nuevo esquema corporativo.
Del otro lado, el entorno de Trucco rechazan totalmente esa interpretación de lo sucedido. Apuntan que, una vez que Sartori tomó el control, ordenó defaultear pagarés y avanzó con una negociación hostil con acreedores que derivó en el autopedido de quiebra, con el objetivo final de consolidar mayor control sobre BIOX.
Según esta versión, la desconsolidación accionaria fue consecuencia de la ejecución de acreencias por parte de distintos acreedores, algunos vinculados al propio Sartori, lo que le habría permitido quedarse con cerca del 15% de BIOX, participación que luego comenzó a vender en el mercado.
La tensión escaló en diciembre, cuando Trucco quedó fuera del directorio tras el pedido de quiebra. En los últimos días trascendió que el ex CEO prepara una denuncia penal vinculada a la asamblea y a las decisiones tomadas durante el proceso que terminó en la liquidación.
Con la resolución judicial ya firmada, comienza ahora la etapa de verificación de créditos y liquidación de activos, mientras la disputa empresarial promete trasladarse también al terreno judicial. Y probablemente hasta en el ámbito penal.
Un megaproyecto inmobiliario para San Lorenzo
En el plano local, el Concejo Municipal de San Lorenzo aprobó un ambicioso desarrollo inmobiliario impulsado por la familia Lattanzio en el último gran terreno disponible del sector sur de la ciudad.
El proyecto, diseñado por el arquitecto Leonardo Zolkiewski, se levantará en un predio de más de 12.000 metros cuadrados ubicado entre las calles Colón y San Luis.
El máster plan contempla un esquema de usos mixtos con tres torres residenciales de alta gama, oficinas comerciales y la instalación de una cadena hotelera internacional de cuatro o cinco estrellas.
Los promotores sostienen que el objetivo es elevar el perfil urbano del frente ribereño y posicionar a San Lorenzo como nuevo polo turístico y corporativo dentro del cordón industrial del Gran Rosario.
Cambios en el tablero del Puerto de Rosario
Otra novedad empresarial se produjo en Terminal Puerto Rosario (TPR), donde se reconfiguró el directorio luego de que los activos de Vicentin quedaran bajo control del Grupo Grassi a partir del proceso de cramdown.
El empresario Mariano Grassi y su socio Leandro Salvatierra ocuparon los asientos que hasta hace poco correspondían a Gustavo Nardelli, representante de Vicentin cuyo mandato venció. Ambos vienen trabajando para impulsar aún más el negocio portuario que viene llevando adelante el grupo chileno en un estricto hermetismo.
Actualmente el accionista mayoritario de las terminales I y II del Puerto de Rosario es la empresa chilena Ultramar.
Empresarios responden a Milei
En el plano político-empresario, las críticas del presidente Javier Milei al sector privado durante su discurso en el Congreso generaron respuesta de las principales entidades empresarias.
Tanto la Asociación Empresaria Argentina (AEA) como la Unión Industrial Argentina (UIA) pidieron un diálogo constructivo y respetuoso, rechazando la idea de que las empresas sean responsables de las distorsiones económicas del pasado.
En un comunicado, AEA destacó el rol central de las empresas privadas en el desarrollo económico y social, subrayando que son responsables de gran parte de la producción, el empleo, las exportaciones y la recaudación impositiva que sostiene al Estado.
Guerra, dólar fuerte y mercados nerviosos
Mientras tanto, el contexto internacional agrega presión a los mercados. La expansión de la guerra en Medio Oriente, con ataques impulsados por Irán y un creciente involucramiento de otros países, está generando un clima de creciente incertidumbre financiera.
Hace apenas dos meses, muchos analistas proyectaban que el dólar global caería alrededor de 8% frente a otras monedas y que el petróleo bajaría por debajo de US$ 55 el barril. Pero el escenario cambió abruptamente.
En cuestión de semanas, los inversores comenzaron a liquidar activos de riesgo y refugiarse en el dólar. Incluso el oro, la plata y las criptomonedas retrocedieron en precio.
El petróleo también reaccionó al alza: el WTI trepó a US$ 74,50 y el Brent a US$ 65,20, reflejando el temor a una escalada mayor del conflicto.
La incertidumbre alimenta una pregunta clave entre analistas: si la guerra podría extenderse mucho más de lo previsto, como ocurrió con conflictos históricos que comenzaron con pronósticos breves y terminaron prolongándose durante años.
Impacto en Argentina
En el mercado local, el fortalecimiento del dólar global también se sintió. Todos los tipos de cambio subieron:
Dólar oficial: $1433,40
Dólar blue: $1425
Dólar MEP: $1434,50
Contado con liquidación: $1478,92
El Banco Central compró US$ 17 millones, pero aun así las reservas cayeron US$ 382 millones por pagos vinculados al Bopreal.
La suba del dólar empezó a generar dudas entre quienes apostaban al carry trade, aunque la liberación de pesos impulsada por el ministro Luis Caputo busca sostener la actividad económica. A pesar de eso, las tasas de plazo fijo continúan bajando.
La Bolsa de Buenos Aires retrocedió apenas 0,2%, mientras que en Wall Street las ADR argentinas mostraron caídas generalizadas de entre 1% y 5%, con la excepción de Bioceres, que subió 11%.
En el mercado de commodities, en Chicago cayeron los granos —especialmente el trigo—, mientras que en Rosario se registraron subas en maíz, trigo, girasol y soja.
Una semana clave para Argentina
El escenario global complejo coincide con la llamada Argentina Week en Nueva York, donde el país intenta atraer inversiones. Sin embargo, el contexto internacional y la volatilidad financiera amenazan con opacar ese objetivo.
En paralelo, sigue en agenda un posible encuentro entre Donald Trump y Javier Milei en Florida, mientras el ex presidente estadounidense anunció incluso la suspensión del comercio con España tras un conflicto diplomático con el gobierno de Pedro Sánchez.
En ese tablero global convulsionado, Argentina intenta posicionarse para captar inversiones en energía y agroexportaciones. Pero, como resumió un analista del mercado al cierre de la jornada, el país llega a esta semana clave “como una quinceañera que se prepara para su fiesta y se enferma de gripe tres días antes”.

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