Claves del día: la guardería del río, cheques rechazados y señales cruzadas para la economía

El proyecto para la Guardería Centro frente al río, nuevo desarrollo en Pichincha y planes industriales conviven con fábricas en retroceso, consumo debilitado, cadenas comerciales bajo presión financiera y mercados atrapados entre la esperanza cambiaria y la incertidumbre

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La economía argentina sigue ofreciendo señales contradictorias. Mientras algunos sectores muestran una renovada vocación por invertir y apostar al largo plazo, otros exhiben crecientes síntomas de fragilidad financiera, caída de actividad y problemas de cobrabilidad.

Rosario se convirtió en las últimas horas en un ejemplo casi perfecto de esa dualidad. Por un lado, la licitación para reconvertir la Guardería Parque Náutico Central terminó mostrando un movimiento inesperado entre empresarios locales. Lo que inicialmente parecía una competencia entre grupos inversores terminó transformándose en una única propuesta conjunta que busca quedarse con una de las concesiones más importantes de la costa rosarina. El proyecto contempla una inversión privada de más de $5.000 millones, obras de infraestructura, nuevos espacios comerciales y gastronómicos, un canon mínimo mensual de $28 millones y una concesión por 15 años.

La iniciativa se suma a otros movimientos que reflejan que el negocio inmobiliario continúa apostando por determinados sectores de la ciudad. En Pichincha avanza un nuevo edificio de Obring Arquitectura inspirado en los históricos pasajes del barrio, una propuesta que busca combinar identidad urbana, espacios abiertos y usos mixtos en una de las zonas con mayor transformación de Rosario. El proyecto ratifica que el corredor sigue siendo uno de los principales polos de inversión inmobiliaria local.

A esto se agrega la decisión de un empresario local de invertir unos u$s4 millones para desarrollar un mini parque industrial propio.

Sin embargo, la otra cara de la economía aparece con fuerza en los datos nacionales. El Indec confirmó que tanto la industria como la construcción volvieron a mostrar caídas durante abril. Dos de los sectores más sensibles para medir la temperatura de la actividad continúan enfrentando dificultades para consolidar una recuperación sostenida. La construcción sigue afectada por el menor ritmo de obra pública y la cautela del sector privado, mientras que varias ramas industriales continúan sintiendo el impacto de la baja demanda interna.

La situación también se refleja en la salud financiera de empresas y consumidores. Uno de los casos que más llamó la atención en las últimas horas fue el de la compañía logística nacional Tradelog que acumula cerca de 1.400 cheques rechazados por aproximadamente $7.600 millones, una cifra que volvió a poner el foco sobre los problemas de liquidez que atraviesan algunas empresas.

Al mismo tiempo, cadenas de retail como Megatone, Frávega y Cetrogar enfrentan un aumento de la morosidad de sus clientes, duplicando en algunos casos respecto a fintech y los deudores del sistema bancario. Estas compañías llegan a tener tasas que superan el 1.000% para los créditos personales.

En el agro también se registran novedades relevantes. Comenzó una nueva etapa en el control de semillas con sistemas que apuntan a fortalecer la trazabilidad y la protección de la propiedad intelectual. La medida busca mejorar los mecanismos de identificación y seguimiento de materiales genéticos en uno de los sectores más estratégicos para la generación de divisas.

Mientras tanto, los mercados financieros siguen transitando una verdadera montaña rusa. Las consultoras económicas relevadas por  FocusEconomicus mejoraron nuevamente sus proyecciones para el dólar, alimentando la expectativa oficial de una mayor estabilidad cambiaria en los próximos meses. El dato representa una buena noticia para el equipo económico de Luis Caputo, que busca consolidar la desaceleración inflacionaria y sostener la confianza de los inversores.

Pero esa visión optimista convive con una elevada incertidumbre financiera. Los operadores siguen atentos al comportamiento de las tasas, las reservas, la acumulación de dólares y la evolución de la actividad económica. El resultado es un mercado que alterna jornadas de euforia con momentos de fuerte cautela.

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