Negocios agrícolas: la geopolítica domina la escena y condiciona el rumbo de los precios

La evolución de los conflictos internacionales volvió a ubicarse en el centro de las decisiones de los mercados agrícolas. El análisis del consultor Teo Zorraquin

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La evolución de los conflictos internacionales volvió a ubicarse en el centro de las decisiones de los mercados agrícolas. Según el análisis del consultor Teo Zorraquín, la posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán fue el factor que más incidencia tuvo sobre las cotizaciones internacionales durante las últimas semanas, provocando una marcada corrección bajista en distintos commodities.

La expectativa de una disminución de las tensiones geopolíticas generó una salida de posiciones compradas por parte de los fondos de inversión, lo que derivó en una caída de los precios. Sin embargo, el escenario permanece abierto. Si las negociaciones no avanzan o surgen nuevos episodios que vuelvan a escalar el conflicto, la volatilidad podría regresar rápidamente a los mercados.

Superada la primera reacción, los operadores comienzan a analizar las posibles consecuencias comerciales derivadas de este nuevo contexto internacional. En ese sentido, uno de los focos principales está puesto en la relación comercial entre Estados Unidos y China, especialmente en el mercado de la soja.

Según recuerda Zorraquín, existía un compromiso inicial de China para adquirir 12 millones de toneladas de soja estadounidense, cifra que posteriormente se amplió hasta 20 millones de toneladas para el transcurso del año. Sin embargo, hasta el momento las compras efectivamente realizadas no alcanzan siquiera el volumen originalmente acordado.

Por esta razón, si el proceso de acercamiento entre Estados Unidos e Irán continúa avanzando sin sobresaltos, el mercado podría comenzar a prestar mayor atención a este tipo de variables comerciales. Una demora en las compras chinas tendría impacto directo sobre las cotizaciones de la soja en Chicago.

En un tercer nivel de análisis aparecen los fundamentos tradicionales del mercado agrícola: la relación entre oferta y demanda global y la evolución de los distintos mercados climáticos. Para el consultor, una vez que disminuya la influencia de las noticias geopolíticas y comerciales, serán nuevamente estos factores los que determinen la dirección de los precios internacionales.

Mientras tanto, existen indicadores que merecen seguimiento. Entre ellos, el ritmo de molienda de soja en Estados Unidos, que viene mostrando una importante aceleración para compensar la menor demanda proveniente de China. También resulta clave observar la dinámica de abastecimiento del gigante asiático en Sudamérica, región que continúa siendo su principal fuente de aprovisionamiento.

La dinámica argentina

En el plano local, el mercado mantiene una lógica propia, influenciada principalmente por el avance de la cosecha gruesa y por una logística que acompaña una campaña que se encamina hacia registros históricos.

De acuerdo con el análisis de Zorraquín, los productores argentinos mostraron durante esta campaña un comportamiento comercial diferente al de años anteriores. Las ventas de trigo, maíz y girasol avanzaron con mayor intensidad que las de soja, posiblemente impulsadas por la expectativa de una reducción diferencial de los derechos de exportación para esta última.

La confirmación oficial de una baja gradual de retenciones finalmente llegó, aunque sus efectos se materializarán recién a partir de 2027 y dentro de un esquema progresivo que se extenderá hasta 2028.

Un escenario abierto

El panorama continúa marcado por una elevada sensibilidad a los acontecimientos internacionales. Si las señales de distensión geopolítica no logran consolidarse, los mercados podrían volver a atravesar episodios de fuerte volatilidad. En cambio, si los acuerdos avanzan y las tensiones disminuyen, la atención volverá a concentrarse en los fundamentos productivos, climáticos y comerciales.

En Argentina, mientras tanto, la dinámica local sigue condicionada por una cosecha récord que aún no concluye y por decisiones comerciales que buscan anticiparse a los cambios de política económica previstos para los próximos años.

En síntesis, el mercado agrícola transita una etapa en la que conviven factores geopolíticos, comerciales y productivos, todos con capacidad de modificar el rumbo de los precios en un contexto que exige monitoreo permanente y una estrategia comercial cada vez más flexible.

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