Con el inicio de 2026 la economía argentina encara un período clave en su proceso de normalización macroeconómica, marcado por cambios en el régimen cambiario y una agenda de reformas estructurales. Según un informe de GMA Capital, hay siete desafíos centrales que el Gobierno y el Banco Central deberán afrontar para sostener los avances y responder a las tensiones internas y externas que aún persisten.
El escenario 2026 se perfila como un año donde la gestión económica argentina deberá equilibrar la consolidación macroeconómica con la búsqueda de crecimiento inclusivo, en un contexto global y regional marcado por incertidumbres externas y necesidades internas de estabilización.
Sumar reservas internacionales
La acumulación de reservas del Banco Central (BCRA) aparece como la principal prioridad. A pesar de que las reservas netas mejoraron desde el inicio de la gestión actual, todavía se encuentran en niveles críticos. Según el reporte, a valor de mercado las reservas rondan los US$2.000 millones, mientras que al descontar obligaciones como amortizaciones de deuda y posiciones en oro y DEGs, el saldo efectivo puede ser negativo. La disponibilidad de divisas seguirá siendo un factor limitante clave para las políticas de compras de dólares.
Poner a prueba el nuevo esquema monetario
El régimen monetario actualizado pretende remonetizar la economía y facilitar la acumular reservas. Sin embargo, su éxito dependerá de que la mayor emisión tenga una contrapartida en la demanda de dinero sin generar presiones sobre los precios.
Mantener la desinflación
Tras un descenso en la inflación 2025 —estimada en torno al 30%—, la política de precios continuará siendo un objetivo clave. Pero 2026 será más exigente, ya que el ancla cambiaria, que ayudó en la desaceleración, podría perder fuerza ante la prioridad de sumar reservas.
Gobernabilidad y avances en reformas
El Gobierno cuenta con un Congreso más favorable tras las elecciones recientes, lo que permitió aprobar el presupuesto y otras leyes clave. Sin embargo, avanzar en reformas estructurales —como la laboral, impositiva y previsional— requerirá negociación política y apoyo social, dado el agotamiento de partidas y los costos de ajustes adicionales.
Sostener el equilibrio fiscal
Mantener un resultado fiscal equilibrado será esencial. El informe advierte que reducciones de impuestos y ajustes en distintas áreas del gasto público, como transferencias a provincias y obras públicas, ya muestran altos grados de ajuste y podrían limitar la maniobra fiscal.
Reactivar actividad y empleo de calidad
El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se espera entre 3% y 3,5%, por sobre el promedio histórico de las últimas dos décadas. Sin embargo, el foco no está únicamente en el ritmo de expansión, sino en qué sectores liderarán ese crecimiento y si podrán generar empleo formal de calidad. Sectores como hidrocarburos, intermediación financiera, agroindustria y construcción muestran perspectivas positivas, pero la informalidad y el crecimiento del régimen simplificado (monotributo) siguen siendo desafíos estructurales.
Continuar bajando el riesgo país
El riesgo país, indicador clave para el acceso al financiamiento internacional, inició el año en niveles más bajos que en años recientes —alrededor de 553 puntos— pero aún lejos de niveles que faciliten emisiones de deuda más favorables. Su reducción es estratégica para abaratar el costo financiero y proteger las reservas ante vencimientos de deuda.

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