Luego de varios meses de relativa calma en el mercado cambiario, el dólar blue volvió a acelerar su marcha durante los últimos días de junio y ya acumula un incremento cercano a los $100 en el mes. La cotización paralela alcanzó los $1.530 para la venta, igualando sus niveles más altos de 2026 y acompañando una tendencia alcista que también se observa en otros segmentos del mercado cambiario.
Según analistas, el repunte responde a una combinación de factores internacionales y locales que comenzaron a alterar la estabilidad cambiaria observada durante gran parte del primer semestre.
Uno de los principales motores de la suba es el fortalecimiento global del dólar. La reciente postura más restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos generó una apreciación de la moneda norteamericana frente a otras divisas, impactando también en los mercados emergentes de la región. En ese contexto, Argentina no quedó al margen de la tendencia observada en países como Brasil y Chile.
A nivel local, los operadores destacan una reducción en la oferta de divisas. El mercado transita el tramo final de la liquidación de la cosecha, un período que tradicionalmente aporta una importante cantidad de dólares al sistema financiero. Con menor ingreso de divisas, la presión sobre las cotizaciones cambiarias tiende a incrementarse.
Al mismo tiempo, aparece un factor estacional de demanda. El cobro del medio aguinaldo y la búsqueda de cobertura por parte de ahorristas e inversores impulsan mayores compras de dólares durante esta época del año, contribuyendo al movimiento alcista.
Los especialistas también señalan que parte de la corrección responde al propio comportamiento que venía mostrando el tipo de cambio. Mientras la inflación acumuló avances de dos dígitos en lo que va del año, el dólar se había mantenido prácticamente estable durante varios meses. En ese escenario, el ajuste reciente es interpretado por algunos analistas como una recomposición de precios relativos.
En paralelo, el mercado sigue de cerca las señales del Banco Central, que redujo el ritmo de compras de divisas y volvió a intervenir en el mercado de futuros. La incógnita ahora pasa por determinar si la reciente escalada constituye un movimiento puntual o el inicio de una etapa de mayor volatilidad cambiaria.

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