Más de 200 millones de dólares. Ese es el volumen de negocios que proyecta el supermercadismo brasileño en Apras 2026, la mayor feria alimentaria del sur de Brasil y uno de los principales puntos de encuentro del retail regional.
El dato sintetiza el momento de un sector que sigue expandiéndose en escala y profesionalización, y que llega a 2026 con una hoja de ruta clara: eficiencia operativa, precios competitivos y proveedores capaces de sostener volumen en el tiempo.
La cita es en Curitiba, donde más de 450 expositores y una expectativa de más de 60 mil visitantes configuran un ecosistema completo de negocios. Producción, logística, tecnología y consumo masivo conviven en una feria que dejó de ser regional para convertirse en plataforma internacional.
En ese escenario, la presencia argentina gana espesor. La comitiva santafesina participa de las rondas de negocios coordinadas por CAME con un perfil distinto al de ediciones anteriores.
Si en otros años predominaba la exploración, hoy el foco está en la concreción. Las empresas que llegan a Apras 2026 acumulan experiencia en comercio exterior y presentan propuestas diseñadas para competir en precio, calidad y logística.
“El cambio es claro: ahora vienen a vender”, sintetizan desde la organización, en referencia a un contexto que también empuja. Tipo de cambio apreciado, costos más ajustados y una necesidad creciente de diversificar mercados obligan a salir con estrategia.
Del lado brasileño, el mensaje es igual de contundente. El supermercadismo busca proveedores confiables, con capacidad de respuesta y continuidad. No se trata de operaciones aisladas, sino de construir relaciones comerciales sostenidas en el tiempo.
Ahí se produce el cruce. Brasil demanda escala y previsibilidad. Argentina ofrece calidad y capacidad productiva. El desafío es cerrar esa ecuación en un entorno cada vez más competitivo.
La edición anterior ya había marcado el camino, con un crecimiento superior al 20% y un salto en volumen de operaciones. Para este año, la expectativa es consolidar esa tendencia y reforzar el carácter estratégico de la feria.
En ese marco, Apras no es solo una vidriera. Es un filtro.
Define quién logra insertarse en uno de los mercados más dinámicos de América Latina… y quién queda afuera.
Y con más de US$ 200 millones en juego, la diferencia no está en estar. Está en cerrar.

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