El fuerte aumento del precio internacional del petróleo volvió a encender las alertas en el mercado energético argentino. Con el barril de Brent acercándose —e incluso superando momentáneamente— los u$s100, las petroleras analizan cómo trasladar el mayor costo a los surtidores sin generar un salto brusco en la inflación.
Según especialistas del sector, existe actualmente un atraso estimado cercano al 25% entre los precios locales de los combustibles y los valores internacionales de referencia, una brecha que comenzó a ampliarse tras la escalada del conflicto en Medio Oriente y las tensiones sobre el suministro global de crudo.
El encarecimiento del petróleo responde principalmente a la incertidumbre geopolítica y a interrupciones potenciales en rutas clave de abastecimiento energético, como el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Este escenario impulsó una fuerte volatilidad en los mercados y llevó al Brent a niveles máximos en varios años.
En Argentina, el impacto no es inmediato pero sí progresivo. Las compañías refinadoras evalúan aplicar una estrategia de “microajustes” periódicos —incrementos pequeños y escalonados— para evitar aumentos abruptos que impacten directamente en el índice de inflación mensual.
Desde la conducción de YPF señalaron días atrás que la empresa busca suavizar la volatilidad internacional mediante un esquema de precios gradual, intentando evitar “cimbronazos” en los valores al público.
El problema de fondo es económico: cuando el petróleo sube más rápido que los precios locales, los márgenes de refinación se reducen. Analistas advierten que si el Brent se mantiene entre u$s95 y u$s100 durante varios meses, sostener precios internos retrasados se vuelve financieramente difícil para las petroleras.
Además, el aumento del combustible ya empieza a reflejarse en la macroeconomía. Durante marzo, las subas acumuladas de naftas rondaron entre 7% y 8%, agregando presión adicional sobre la inflación mensual.
En este contexto, el mercado espera definiciones en los próximos días. La clave será si el Gobierno prioriza contener la inflación o permitir una actualización más rápida de precios para reducir el atraso del sector energético.

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