El Gobierno de Javier Milei avanza con un proyecto que podría transformar el mercado automotor argentino: habilitar vehículos con motores “flex fuel”, capaces de funcionar con mezclas altas de bioetanol e incluso con etanol puro, replicando el modelo que domina en Brasil.
La iniciativa forma parte del nuevo proyecto de ley de biocombustibles enviado al Senado y propone elevar los cortes obligatorios de combustibles renovables. Entre los cambios más relevantes, se plantea subir el porcentaje de bioetanol en las naftas del 12% al 15%, aumentar el biodiésel en el gasoil del 7,5% al 10% y permitir mezclas superiores según criterios técnicos y económicos.
Además, el proyecto contempla la autorización formal para la circulación de vehículos “flex fuel”, una tecnología ampliamente utilizada en Brasil desde comienzos de los años 2000. Allí, la mayoría de los autos nuevos pueden utilizar indistintamente nafta, etanol hidratado o cualquier combinación entre ambos combustibles.
Cómo funcionan los motores flex
Los motores flex están diseñados para adaptarse automáticamente a diferentes proporciones de combustibles fósiles y biocombustibles. El conductor puede elegir qué cargar según el precio o la conveniencia económica del momento. En Brasil, las mezclas de bioetanol en naftas rondan el 27% y existen surtidores específicos de etanol puro para estos vehículos.
El Gobierno argentino busca avanzar hacia una matriz energética con mayor presencia de energías renovables y reducir la dependencia de importaciones de combustibles fósiles. Según el proyecto, también se crearía un mercado electrónico para la comercialización de biocombustibles.
Impacto en las provincias productoras
La medida genera expectativa en provincias productoras de bioetanol como Tucumán, Salta, Jujuy y Córdoba. Mientras el norte argentino concentra la producción derivada de la caña de azúcar, Córdoba se consolidó como principal productor de bioetanol a base de maíz.
Desde estos sectores vienen reclamando desde hace años una ampliación de los porcentajes de mezcla obligatoria para garantizar mayor demanda interna y nuevas inversiones industriales.
Desafíos para la industria automotriz
Aunque muchas terminales automotrices que operan en Argentina ya fabrican vehículos flex en Brasil, todavía existen dudas sobre homologaciones técnicas, infraestructura de abastecimiento, calidad de combustibles y disponibilidad de vehículos adaptados.
El debate también promete tensión política y económica en el Congreso, donde deberán posicionarse petroleras, automotrices, provincias productoras y empresas agroindustriales.
Un cambio de paradigma energético
La propuesta llega en un contexto de subas constantes en los combustibles y creciente discusión global sobre alternativas energéticas. Para el oficialismo, una mayor participación de biocombustibles podría amortiguar el impacto de la volatilidad internacional del petróleo y generar nuevas oportunidades para las economías regionales.
La experiencia brasileña aparece como el principal espejo. Allí, el desarrollo de la industria del etanol permitió consolidar una cadena productiva que integra agricultura, energía e industria automotriz. Ahora, Argentina busca recorrer un camino similar.

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