Inflación 2,9% en febrero, pero los servicios treparon 6,8% de la mano de los aumentos de tarifas

El IPC de febrero repitió 2,9%, pero detrás del promedio aparece otra historia: los servicios aumentaron más del doble que la inflación general. Con alquileres y tarifas presionando el índice, analistas advierten que el costo de vida podría ser aún mayor

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La inflación volvió a instalarse en el centro del debate económico luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informara que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en febrero una suba del 2,9%, el mismo nivel que en enero.

El dato sorprendió al mercado porque la mayoría de las consultoras esperaba una cifra algo menor, cercana al 2,7%. Con este resultado, la inflación acumuló 5,9% en el primer bimestre del año y 33,1% en los últimos doce meses.

La evolución de precios de los distintos rubros.
La evolución de precios de los distintos rubros.

Si bien el número general muestra una desaceleración importante frente a los niveles extremos registrados en años anteriores, el detalle del informe revela que las presiones inflacionarias siguen presentes en varios sectores clave de la economía.

El dato que sobresale: servicios muy por encima del promedio

Uno de los aspectos más llamativos del informe fue la fuerte suba en el rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró un aumento de 6,8%, más del doble de la inflación promedio del mes. 

O no tanto. Este incremento estuvo impulsado principalmente por aumentos en alquileres, y los fuertes aumentos en las tarifas de servicios públicos y gastos vinculados a la vivienda, que continúan ajustándose tras años de precios relativamente atrasados.

Para muchos economistas, este fenómeno refleja un proceso de reacomodamiento de precios relativos, en el que algunos sectores que habían quedado rezagados comienzan a ajustarse más rápido que el resto de la economía.

En paralelo, el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas también tuvo una incidencia relevante en el índice, con subas cercanas al 3,3%, impulsadas principalmente por las mayores subas volvieron a concentrarse en carnes y derivados, que fueron el principal motor del aumento del rubro durante febrero, según relevamientos privados y reportes sectoriales. 

También se registraron incrementos en pan y cereales, lácteos y huevos, mientras que algunas verduras frescas mostraron subas puntuales a lo largo del mes. El aumento de la carne fue particularmente relevante porque explica buena parte de la presión inflacionaria del rubro y tiene un impacto directo en el costo de la canasta básica.

En contraste, algunos sectores mostraron variaciones más moderadas. Indumentaria prácticamente no registró aumentos, mientras que otros rubros presentaron incrementos más acotados.

Debate por la medición del IPC

Al mismo tiempo, el dato de inflación volvió a poner en discusión la forma en que se mide el índice. El INDEC había trabajado en una actualización metodológica del IPC que incorporaba una nueva canasta de consumo basada en hábitos más recientes de los hogares argentinos.

El proyecto había sido presentado por el director del organismo, Marco Lavagna, pero su implementación fue finalmente postergada, y él renunciado.

La medición actual se basa en patrones de consumo elaborados hace más de dos décadas, por lo que algunos economistas sostienen que no refleja completamente la estructura de gasto actual de los hogares.

En ese contexto, varios especialistas consideran que si se aplicara la nueva metodología propuesta por el organismo estadístico, la inflación medida podría resultar incluso algo más elevada, especialmente por el mayor peso que hoy tienen los servicios dentro del gasto familiar.

Un indicador que sigue marcando el pulso de la economía

Más allá de las discusiones metodológicas, el IPC continúa siendo uno de los indicadores más influyentes de la economía argentina.

Su evolución impacta directamente en negociaciones salariales, actualización de contratos, tasas de interés, decisiones de consumo y expectativas del mercado.

El dato de febrero dejó un mensaje claro: aunque la inflación está lejos de los niveles explosivos del pasado reciente, el proceso de desinflación todavía enfrenta desafíos.

Y en ese camino, el fuerte aumento de los servicios y el debate sobre cómo medir el costo de vida vuelven a recordar que, detrás de un número promedio, la experiencia real de la inflación puede ser bastante distinta para los hogares argentinos.

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