Javkin criticó al "club de defensores de las ruinas" y redobló la apuesta por nuevos desarrollos inmobiliarios

El intendente Pablo Javkin apuntó contra quienes frenan proyectos urbanos, defendió la obra pública récord y cuestionó la falta de inversión nacional. Río, patrimonio y menos trabas marcan una disputa clave por el futuro de la ciudad

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El intendente Pablo Javkin eligió un escenario clave para dar una señal política fuerte. Frente al Consejo Federal de la Cámara Argentina de la Construcción, en el marco de “Construyendo Litoral”, dejó una frase que marcó el tono de la discusión: la pelea contra el “club de defensores de las ruinas”.

No fue una metáfora menor. Fue la síntesis de un conflicto que atraviesa a Rosario: cómo crecer, qué hacer con el patrimonio y hasta dónde llega el límite entre conservar y bloquear el desarrollo. El disparador fue los planteos del Colegio de Arquitectos contrarios al proyecto planteado sobre Belgrano 854, pero no es el primero y de allí que el intendente lanzó dardos. 

Javkin también espera que las las cámaras empresariales del sector, fundamentalmente con la Asociación Empresaria de la Vivienda (AEV), que mantiene un perfil bajo en los últimos años, pese a que unos de los beneficiados de que avancen los proyectos son los propios desarrolladores. Y entiende que sólo se escuchan voces críticas y no aquellas que hablan de los impactos positivos de nuevos proyectos.

Patrimonio vs desarrollo: la pelea de fondo

“Hay un club que prefiere que una propiedad patrimonial… se caiga por su estado de ruina antes que generar una solución normativa”, disparó Javkin.

El dato que acompaña esa crítica es contundente. Recordó que Rosario llegó a tener más de 5.800 inmuebles catalogados, “más que ciudades con una historia patrimonial incomparable como Roma”. Para el intendente, ese esquema terminó siendo un freno.

“El club que prefiere que una propiedad patrimonial, que le toque una tercera generación, que obviamente no está en condiciones de mantenerla, se caiga por su estado de ruina antes que generar una solución normativa que permita creación de valor, y la damos con gusto esa batalla”, apuntó Javkin. Graficando de algún modo lo que ocurre con la propiedad de Belgrano al 800. 

“Y a veces yo lo pincho mucho al sector privado para que no lo dejen solos en esa pelea, porque son peleas, de fondo, que hay que dar. Son peleas que tienen que ver con cómo la ciudad crece en un mundo que cambia, que tiene desafíos supernovedosos. El mundo hoy está viviendo algo que no se nos escapa, vamos a vivir en ciudades con cada vez menos chicos y cada vez más gente grande. Eso es brutal”, agregó.

La propuesta oficial apunta a un equilibrio: proteger, pero también generar herramientas económicas que hagan viable esa protección. Un modelo que ya aplican ciudades como Buenos Aires y que busca evitar que el patrimonio se transforme en abandono.

Obra pública récord y mensaje político

En paralelo a la discusión, la gestión exhibe números. Para 2026, la inversión en obra pública junto a la provincia alcanza los 247 mil millones de pesos.

El salto es fuerte: de un récord histórico de 120 cuadras pavimentadas, Rosario pasará a ejecutar 730 en un solo año. Un dato que el intendente utiliza para respaldar su discurso de gestión.

“Cuando no se roba, se hace; y cuando no se hace, se robó”, resumió, en una frase que buscó diferenciarse y marcar un posicionamiento.

Menos tasas, menos trabas, más velocidad

Javkin recordó que la estrategia incluye una reducción drástica de la presión local: de 80 tasas municipales a 42, con nuevas bajas en camino. En particular, eliminaron tributos específicos que impactaban en la construcción.

Pero el foco no es solo fiscal. También está en los tiempos. Javkin apuntó contra la burocracia estatal que demora meses trámites clave, desde factibilidades hasta controles administrativos.

El objetivo es claro: acelerar procesos y hacer competitiva a la ciudad frente a otros destinos de inversión.

Infraestructura nacional: la crítica que escala

El discurso también tuvo un fuerte componente nacional. Javkin cuestionó la falta de inversión en rutas, ferrocarriles y logística, claves para el desarrollo productivo.

“¿Es viable desarrollar la minería sin rutas o vías?”, planteó. La respuesta fue categórica: no.

El problema, dijo, no es solo el gasto, sino la caída de ingresos que genera la falta de inversión. En ese marco, advirtió sobre un descenso del 11% en los recursos nacionales.

Impuestos bajo la lupa

Otro eje fue la presión impositiva. El intendente puso en foco el peso de los tributos nacionales sobre el combustible, que representan la mayor carga, frente a una tasa municipal mínima destinada a obra pública.

La crítica apunta a la discusión política: mientras se debate el rol de los municipios, no se analiza el destino de la recaudación nacional ni su impacto en infraestructura.

Cambio demográfico: el desafío silencioso

Más allá de la coyuntura, hay una transformación estructural. Rosario envejece. En dos décadas, más del 30% de su población será mayor de 65 años.

Ese cambio obliga a repensar la ciudad: desde el diseño urbano hasta la movilidad y los espacios públicos. Un desafío que ya está en marcha.

Espacio público y seguridad: la otra batalla

Javkin destacó la recuperación del uso del espacio público como un indicador clave. Parques, plazas y la costa vuelven a llenarse, incluso en horarios nocturnos. Para la gestión, ese fenómeno no solo mejora la calidad de vida, sino que impacta directamente en la seguridad.

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