La reapertura de dos bares históricos que cambian de época y exportación inédita desde el puerto de Rosario

Una exportación récord de alfalfa, la reapertura de dos locales icónicos en el centro, el regreso del carry trade, la disputa entre producción nacional e importada y una agenda deportiva en expansión muestran una Rosario que se mueve y se reconfigura

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Rosario vuelve a ser un espejo adelantado de la Argentina. Conviven una exportación inédita desde su puerto, las obras para la reapertura de bares que fueron emblemáticos en el centro de la ciudad, señales financieras que entusiasman a los inversores, un mercado interno en una dura disputa disputa y una agenda cultural y deportiva que empieza a empujar el verano como activo estratégico de ciudad.

Esta semana que comienza, la Terminal Puerto Rosario (TPR) será escenario de un hito logístico y productivo: la exportación de 500 toneladas de alfalfa compactada en megafardos, distribuidas en 19 contenedores. La carga proviene de San Luis y pertenece a la empresa AgroZAL, de Villa Mercedes. La operación se gestó a partir de contactos realizados en la ExpoAlfalfa y se inscribe dentro del plan de potenciación de puertos que vienen impulsando el gobierno provincial.

“Nunca se había dado una exportación de este volumen de una sola vez”, señalaron desde el Ministerio de Desarrollo Productivo, destacando tanto la escala de la operación como la capacidad operativa del puerto rosarino, que busca recuperar protagonismo en el comercio exterior.

Mientras el puerto mira al mundo, el centro de Rosario revisa su identidad puertas adentro. Dos bares históricos —Pasaporte y Pan y Manteca—, cerrados desde hace meses, se preparan para reabrir con propuestas completamente renovadas.

Pasaporte, ubicado frente al edificio de la Aduana, fue durante más de dos décadas un clásico de la noche y el café rosarino. Abierto a fines de los años noventa, supo ser punto de encuentro de estudiantes, periodistas, artistas y militantes culturales. Cerró sus puertas en 2023, después de casi 25 años de actividad ininterrumpida. Ahora, el local atraviesa una obra integral: allí desembarcarán los socios de Justo (Taller de Pan), que abrirá un café y bar de especialidad, con foco en panificación artesanal, café de calidad y una propuesta alineada con los nuevos hábitos de consumo urbano.

Algo similar ocurre con Pan y Manteca, otro emblema del centro, que ahora pasará a estar ligado a otro histórico del sector: Ritagliati (Flora, Don Ferro, Brownie, entre otros, en los que también está de socio con González). Abierto durante más de 30 años, fue referencia obligada de desayunos, meriendas y encuentros informales. Tras su cierre, el espacio también está en obras. La reapertura estará a cargo de la nueva generación de la familia —Rita Rigliatti— con una propuesta que combinará cafetería de especialidad y panificación propia, incluyendo brownies y productos elaborados en el lugar.

Las reaperturas no son solo gastronómicas: son síntomas. Muestran cómo el consumo se vuelve más selectivo, más experiencial y más orientado al valor agregado, incluso en un contexto de bolsillos ajustados. En el shopping del Siglo también parece que otra cadena de cafetería se muda a planta baja.

En paralelo, el dinero busca rendimiento. Con un dólar estable y tasas reales positivas, volvió con fuerza el carry trade. Las Lecaps lideran ese movimiento: la letra que vence el 13 de febrero ofrece una tasa efectiva mensual del 3,18%, mientras que la del 27 de febrero rinde 3,07%. En comparación, un plazo fijo minorista deja alrededor de un 2,1% mensual. La diferencia explica el renovado interés por estrategias en pesos.

Pero los números financieros no cuentan toda la historia. El informe “El mercado interno en disputa: producción nacional vs. importada”, elaborado por los economistas Martín Rapetti, Lorenzo Sigaut Gravina y Laura Vernelli, muestra el reverso del fenómeno. La actividad económica está estancada en niveles similares a los de 2023 y el crecimiento se concentra en pocos sectores: intermediación financiera, agroindustria, energía y economía del conocimiento.

En contraste, 20 sectores que compiten con importaciones redujeron su producción y perdieron participación en el mercado interno, especialmente frente a bienes provenientes de China y Brasil. En 14 de esos sectores se dio la combinación más adversa: caída de la producción local y aumento de las importaciones. Así lo destaca el informe.

Un economista consultado habitualmente para esta columna reforzó ese diagnóstico con una mirada más cruda, citando a un banquero amigo con el que conversó en los últimos días:

“Lo que pasa con la intermediación financiera es notable. Los bancos perdieron plata en el tercer trimestre y fue un año jodido. Decile a los bancos que crecieron en valor agregado y se te cagan de risa. Las tasas se fueron a la estratosfera y las empresas y los hogares tienen que garparlas. La contabilidad dice que hay más valor agregado, pero el efecto real es que la gente tiene menos plata en el bolsillo y las empresas están apretadas, reduciendo producción porque el capital de trabajo es carísimo. Con estas tasas, decir que la política monetaria es expansiva es casi un chiste”.

En ese marco de tensiones, Rosario también apuesta a reforzar su perfil como ciudad de eventos. Del 1 al 8 de febrero, el Jockey Club será sede del Rosario Challenger, el único torneo ATP categoría 125 del país. Es la segunda edición. Y el 21 de febrero, Capibaras XV debutará oficialmente en el Super Rugby Américas, como local en el Hipódromo, frente a Peñarol.

A eso se suman los shows programados en el Anfiteatro Humberto de Nito y el Lunario, que empiezan a darle volumen a una agenda cultural que busca disputar febrero, un mes históricamente difícil para la ciudad.

El desafío que asoma es claro: articular exportaciones, gastronomía, cultura, deporte y río en una misma estrategia. En ese sentido, la vuelta del barco Ciudad de Rosario aparece una vez más como una posible punta de lanza para generar combos turísticos y recuperar el vínculo con el Paraná, uno de los activos más potentes —y subexplotados— de la ciudad. Pero definitivamente se requiere de una inversión mucho más relevante en torno al río para su despegue.

Rosario se mueve. Exporta, invierte, reabre, discute y se reinventa. También otros, como la industria, despide. Y en ese movimiento, vuelve a contar una historia que excede largamente sus límites geográficos.

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