El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, aseguró que la ganadería argentina atraviesa “un tiempo excepcional”, aunque advirtió que el sector sigue condicionado por un marco normativo obsoleto, heredado de la década del ´60. Según explicó, muchas de las regulaciones vigentes se originaron durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía y apenas fueron actualizadas en más de medio siglo.
En ese contexto, Sturzenegger confirmó que el Ministerio que conduce y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) iniciaron un proceso de revisión y depuración normativa con el objetivo de “liberar restricciones” y adecuar las reglas a la realidad productiva y comercial actual. “Es momento de redoblar la apuesta a la libertad”, sostuvo el funcionario.
Uno de los ejemplos concretos mencionados fue la reciente eliminación de la obligatoriedad de lavar la lana antes de exportarla, una exigencia que, según Sturzenegger, no respondía a criterios comerciales sino regulatorios. “¿Qué tiene que hacer el Estado diciéndote cómo exportar? En todo caso, que sea el comprador el que defina cómo quiere recibir el producto”, planteó.
El ministro también apuntó contra lo que definió como una cultura de trabas y regulaciones que, en los hechos, perjudica a los exportadores. En ese sentido, afirmó que detrás de muchas normas persisten intereses particulares: “Argentina es el país de los kioscos”, expresó, aludiendo a regulaciones que generan beneficios para intermediarios o estructuras burocráticas.
Otro eje central del anuncio fue la exportación de ganado en pie, una actividad históricamente restringida en el país. Sturzenegger señaló que, gracias al trabajo técnico del SENASA, podrían registrarse novedades en el corto plazo, en un proceso que él mismo estimaba que llevaría años.
Como parte de este camino, destacó la Resolución 62/26 del SENASA, firmada por su presidenta, "Pilu Giraudo", que deroga los capítulos XXIX y XXXIII del Decreto 4238/68, vinculados al asesoramiento obligatorio y a los productos provenientes de la agricultura familiar. Según explicó, se trata de un primer paso hacia una adecuación integral del marco regulatorio ganadero, con el objetivo de hacerlo “sustancialmente más liviano”.
Finalmente, Sturzenegger enmarcó estas medidas dentro del rumbo general del Gobierno nacional, alineado con la consigna presidencial de convertir a la Argentina en “el país más libre del mundo”, y definió los cambios como “otro pequeño paso en esa dirección para la ganadería”.

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