Fuerte poda del gasto: el Estado demandó 28% menos recursos por habitante

En dos años, el ajuste del gasto nacional redujo de forma significativa la carga fiscal implícita sobre la población

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El gasto público nacional mostró en 2025 una de las mayores contracciones reales de las últimas décadas. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el gasto total del Estado nacional cayó un 27,6% real respecto de 2023, mientras que el gasto por habitante se redujo cerca del 28% en el mismo período, reflejando una menor necesidad de financiamiento vía impuestos, emisión o deuda.

El informe, elaborado en base a datos oficiales del INDEC y del Ministerio de Economía, confirma que el ajuste no fue marginal ni concentrado en un solo rubro. Por el contrario, alcanzó a la mayoría de las partidas del gasto primario, con especial impacto en obra pública, subsidios económicos, programas sociales, salarios estatales y transferencias a universidades.

Desde una mirada fiscal, esta reducción implica que el Estado nacional requirió en 2025 casi un tercio menos de recursos reales por habitante que dos años atrás. En términos prácticos, cada argentino sostuvo un Estado considerablemente más chico que en 2023, lo que constituye un alivio fiscal implícito, aun cuando no todos los impuestos hayan bajado formalmente.

El recorte más profundo se observó en la inversión real directa, que cayó 73% real respecto de 2023, seguida por los subsidios a la energía (-59%), los programas sociales (-52%) y las transferencias no automáticas a provincias (-73%). También se redujo con fuerza el gasto en salarios públicos y en universidades.

Si se observa el gasto total por habitante —expresado en pesos constantes de diciembre de 2025—, el informe muestra que 2025 fue el año de menor gasto estatal por persona de todo el período 2019-2025. Esto implica que, ajustado por inflación y población, cada argentino financió mucho menos Estado que en los años previos, especialmente en comparación con el pico de 2022 y 2023.

El ajuste fue parcialmente compensado por subas reales en algunas partidas puntuales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), que aumentó 71% real por habitante, y el gasto en PAMI, que también creció. Sin embargo, estos incrementos no alcanzaron a revertir la fuerte contracción del gasto total.

Desde el punto de vista fiscal, la caída del gasto explica buena parte del equilibrio financiero alcanzado en 2025. En términos simples, el Estado necesitó menos impuestos por persona para funcionar, lo que marca un cambio estructural respecto del esquema fiscal de los años previos.

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