La fuerte acumulación de reservas internacionales que viene registrando el Banco Central (BCRA) a mediados de enero de 2026 se da en un contexto de marcada estabilidad cambiaria, un fenómeno que despierta interrogantes en el mercado. Según un informe de la consultora Portfolio Personal Inversiones (PPI), detrás de esta dinámica confluyen factores de oferta y demanda que explican tanto las abultadas compras oficiales de dólares como la denominada “paz cambiaria”.
Por el lado de la oferta, PPI identifica en primer lugar el ingreso extraordinario de divisas proveniente de emisiones de deuda en moneda extranjera realizadas por empresas y provincias. Estas colocaciones se multiplicaron tras el triunfo electoral de Javier Milei en las elecciones legislativas de octubre, en un escenario de mayor expectativa favorable por parte de los inversores. En la mayoría de los casos, los emisores cuentan con hasta 180 días para liquidar esas divisas en el mercado de cambios, lo que genera un flujo sostenido de dólares que incrementa la oferta.
A este factor se suma un segundo elemento clave: la aceleración en la liquidación de divisas por parte del sector agroexportador. De acuerdo con el relevamiento del bróker, durante enero el promedio diario de liquidaciones alcanzó los u$s93 millones, con picos de hasta u$s187 millones. Estas cifras contrastan con los u$s53 millones diarios que se habían registrado en promedio durante diciembre, reflejando un claro cambio en el ritmo de ingreso de dólares comerciales.
Del lado de la demanda, el informe destaca un componente estacional que juega a favor de la estabilidad cambiaria. En diciembre y las primeras semanas de enero suele aumentar la demanda de pesos —por motivos fiscales, salariales y de consumo— y, al mismo tiempo, disminuir la demanda de dólares. Este comportamiento contribuye a que el tipo de cambio se mantenga estable e incluso con sesgo bajista.
Este contexto le permite al BCRA intervenir con mayor margen en el mercado de cambios, comprando divisas para reforzar las reservas internacionales sin generar tensiones ni presionar al alza el tipo de cambio. Según PPI, el hecho de que el dólar oficial opere en baja genera un efecto de retroalimentación: cuanto mayor es la distancia entre la cotización y el techo de la banda de flotación, mayor es la capacidad del Banco Central para acumular reservas.
Al mismo tiempo, este proceso fortalece la credibilidad del régimen cambiario entre inversores y operadores del mercado, consolidando un escenario de calma que, al menos por ahora, acompaña la estrategia oficial.

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