Los nuevos aranceles de EEUU hacen ruido: el impacto en los exportadores argentinos

La reconfiguración de la política arancelaria de Estados Unidos pone en duda beneficios del acuerdo comercial con Argentina, genera incertidumbre en exportadores y obliga a negociar ajustes bilaterales

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La reciente decisión del gobierno de Donald Trump de imponer nuevos aranceles generales del 10% a las importaciones que entraron en vigor este martes tras un fallo de la Corte Suprema estadounidense genera un escenario de incertidumbre para la economía argentina y sus relaciones comerciales con Washington.

El fallo del máximo tribunal norteamericano anuló las medidas arancelarias que Trump había impuesto bajo una ley de estados de emergencia, argumentando que excedían la autoridad ejecutiva. Como respuesta, la Casa Blanca redefinió su política comercial utilizando otra facultad legal —la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974— para establecer un gravamen adicional del 10 % a las importaciones desde todos los socios comerciales, a la espera de una posible futura aprobación legislativa.

Este nuevo esquema arancelario —que finalmente se aplica al 10 % en lugar del 15 % anunciado inicialmente por el mandatario— genera dudas sobre la continuidad y eficacia del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI) que Argentina y Estados Unidos sellaron recientemente. Ese acuerdo, publicado en febrero, contemplaba la eliminación de aranceles recíprocos para 1.675 posiciones arancelarias argentinas, otorgando ventajas competitivas a productos nacionales en el mercado estadounidense.

Organismos empresariales argentinos advierten que la base legal sobre la que se sustentaban esas concesiones —relacionada con aranceles recíprocos definidos bajo leyes que ahora fueron puestas en cuestión por la Corte norteamericana— podría perder validez, lo que obligaría a revisar o renegociar los términos del acuerdo bilateral.

El impacto potencial de este cambio en la política arancelaria va más allá del simple gravamen: exportadores señalan que la falta de claridad podría afectar la planificación de ventas al exterior, especialmente en sectores que dependen de acceso preferencial o exenciones arancelarias específicas. Aunque algunas exenciones se mantienen, la estructura legal cambiante preocupa a cámaras y productores que aún no han visto el texto completo de todas las medidas.

Si bien el gobierno argentino ratificó que el acuerdo comercial sigue en pie y que las concesiones podrían mantenerse bajo el nuevo marco legal, los expertos señalan que la fragilidad institucional del pacto lo deja expuesto a cambios políticos o reglamentarios de corto plazo. Esto obliga a la Argentina a intensificar negociaciones con Washington para garantizar estabilidad y previsibilidad para las exportaciones argentinas.

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