Con casi un siglo de historia en Rosario, Miceli se prepara para celebrar su centenario atravesando un proceso de transformación profunda. De su origen ligado a la madera a un modelo diversificado, la empresa redefine su rol en el mercado de la construcción, la obra y el diseño interior.
En Rosario hay empresas que crecieron junto con la ciudad y lograron sostenerse a lo largo del tiempo adaptándose a los cambios. Miceli es una de ellas. Con casi 100 años de actividad, la firma rosarina atraviesa hoy una etapa de consolidación y comunicación de su evolución como empresa vinculada al sector de la construcción y las soluciones para la vivienda.
Durante gran parte de su historia, Miceli estuvo fuertemente asociada a la comercialización de madera, un producto central en la construcción tradicional durante décadas. Sin embargo, el paso del tiempo, la aparición de nuevos materiales y la transformación del mercado impulsaron a la empresa a revisar su modelo de negocio y ampliar su propuesta.
Lejos de mantenerse en su zona de confort, Miceli avanzó en un proceso sostenido de diversificación que modificó de manera significativa la composición de sus ventas. Desde la empresa lo explican con un dato concreto: hoy, la madera ya no ocupa el rol protagónico que tuvo durante años y representa apenas una porción menor del total del negocio.
El crecimiento se apoyó en la incorporación de nuevas líneas de productos vinculadas a la obra actual y al diseño interior. La propuesta incluye pisos flotantes, vinílicos e ingenieriles, porcelanatos, cerámicos, revestimientos de pared y decks, además de soluciones para el armado de encofrados como puntales telescópicos, vigas H20 y fenólicos. De este modo, Miceli amplió su alcance y se posicionó como proveedor integral de materiales y sistemas constructivos.
Esta transformación no se limita al catálogo. En sintonía con su crecimiento comercial, la empresa avanza con la ampliación de su showroom en Rosario, un espacio clave para exhibir materiales de la construcción, terminaciones, revestimientos y soluciones, y para fortalecer el vínculo con desarrolladores, profesionales de la construcción y clientes finales.
El contexto no es casual. Miceli se prepara para celebrar su centenario en Rosario, un hito que funciona tanto como reconocimiento al camino recorrido como punto de partida para una nueva etapa. En ese marco, la empresa impulsa también un proceso de actualización de su identidad de marca, con el objetivo de expresar de manera más clara el perfil que viene construyendo en los últimos años.
Con raíces profundas en Rosario y una mirada puesta en el futuro, Miceli encara el desafío de sus 100 años consolidando un modelo de negocio más amplio, dinámico y alineado con las necesidades actuales del mercado de la construcción, en un sector atravesado por cambios constantes y nuevas demandas.

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