Mercado cambiario: alertan por un atraso, pero también por un posible salto del dólar

Economistas prevén que el dólar podría seguir atrasado en el corto plazo, aunque advierten que persisten riesgos de una corrección brusca si cambian las condiciones macroeconómicas.

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Analistas del mercado financiero advierten que el atraso cambiario en Argentina podría profundizarse durante los próximos meses, impulsado por una mayor oferta de divisas y la estabilidad cambiaria actual. Sin embargo, señalan que este escenario no elimina la posibilidad de una corrección abrupta del tipo de cambio hacia adelante.

Según especialistas, el peso continúa apreciándose en términos reales debido a la combinación de inflación todavía elevada y un ritmo de ajuste del dólar oficial más lento. Esta dinámica genera que el tipo de cambio pierda competitividad frente a los precios internos, un fenómeno conocido como atraso cambiario.

El contexto actual muestra un mercado cambiario con abundante ingreso de dólares, favorecido por factores estacionales y macroeconómicos. Entre ellos se destaca la inminente liquidación de la cosecha gruesa, que incrementará la oferta de divisas en el corto plazo, reforzando la presión bajista sobre el tipo de cambio.

Por qué el atraso podría continuar

Los economistas consideran que existen fundamentos para que el dólar permanezca relativamente estable o incluso atrasado durante un tiempo. La mayor disponibilidad de divisas, junto con estrategias financieras como el carry trade y tasas reales positivas, sostienen la demanda de activos en pesos.

De hecho, el dólar oficial opera en niveles mínimos de más de un mes y se mantiene alejado del techo de la banda cambiaria, reflejando un escenario de calma cambiaria en el corto plazo.

Además, el ingreso de exportaciones energéticas y agrícolas podría reforzar este proceso, generando un exceso transitorio de oferta de dólares.

El riesgo latente: una corrección abrupta

Pese a la estabilidad actual, los analistas remarcan que el atraso cambiario suele acumular tensiones macroeconómicas. Si la inflación no desacelera al ritmo esperado o se modifica el flujo de capitales, el ajuste del tipo de cambio podría producirse de manera rápida.

Informes económicos recientes coinciden en que estos procesos pueden madurar gradualmente, pero terminar en movimientos bruscos cuando cambian las expectativas del mercado o las condiciones financieras.

En este sentido, el principal desafío será sostener la estabilidad sin deteriorar la competitividad externa ni generar desequilibrios que obliguen a una devaluación más adelante.

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