Rosario produce más de 1.000 toneladas diarias de residuos. Hoy, gran parte de esa basura se entierra, generando costos millonarios y un problema ambiental creciente. Pero un proyecto impulsado por el ministerio de Desarrollo Productivo, a través de Enerfé, y la empresa Genamex, busca cambiar esa lógica de raíz: transformar los residuos en energía, combustibles y una nueva economía regional con inversiones de escala inédita.
La iniciativa propone convertir a Rosario y su área metropolitana en un polo estratégico de producción energética a partir de basura, con impacto directo en la industria, el empleo y el comercio exterior. Para analizar la viabilidad de los proyectos se convocó a las universidades públicas y privadas y está siendo analizado por las distintos ministerios y el municipio de Rosario. También está bajo análisis por parte de otros municipios. El otro polo sería estaría en la ciudad de Santa Fe.
De problema urbano a oportunidad millonaria
El punto de partida es contundente: lo que hoy representa un costo millonario para los municipios —la disposición final de residuos— puede convertirse en una fuente de ingresos y destinar lo que es hoy un gasto en inversión a otras áreas clave como infraestructura. Así lo aseguran impulsada Vivian Treviño de Barton, CEO de Genamex, y Luciano Colobini, su vicepresidente durante la charla con Ecos365.
Actualmente, ciudades como Rosario pagan cifras millonarias por enterrar basura. El nuevo modelo propone utilizar esos residuos como materia prima para producir energía y combustibles exportables. “Es más, la basura ya enterrada podría también procesarse”, aseguró Colobini.
Ese cambio de lógica transforma un “pasivo ambiental” en un “activo productivo”.
Rosario como hub energético y logístico
El proyecto prevé la instalación de al menos una planta en el Gran Rosario y otra en la ciudad de Santa Fe. La decisión es estratégica: la región combina volumen de residuos, densidad industrial y acceso directo a puertos.
Esto permitiría no solo procesar basura local, sino también producir combustibles —especialmente marítimos— con destino de exportación, aprovechando el tránsito de miles de barcos que operan en la región cada año.
Además, ubicar las plantas cerca de los centros urbanos reduce los costos logísticos, uno de los factores que hoy encarece el sistema actual. En estos días se recorrieron espacios y lo que se analiza es la posibilidad de aprovechar los mismos espacios, como los Girsu, para emplazar ahí estas plantas que, en definitiva, son como refinerías.
Inversión: cientos de millones por planta y financiamiento global
El proyecto tiene una escala económica significativa. Cada línea de producción —capaz de procesar unas 300 toneladas diarias— implica inversiones que se ubican en el orden de los cientos de millones de dólares. Para Rosario se puede pensar en 4 , 5 y hasta 6 líneas de producción.
“En una configuración para Rosario y su área metropolitana, con múltiples líneas operativas, la inversión total podría escalar a varios cientos de millones adicionales, dependiendo del tipo de combustibles y productos finales que se definan”, explicó Colobini.
El esquema financiero ya cuenta con un respaldo clave: aproximadamente el 70% del capital está asegurado por un fondo internacional con base en Nueva York.
El 30% restante está abierto a participación local, lo que introduce una oportunidad concreta para inversores regionales.
La oportunidad para inversores locales
Uno de los ejes del proyecto es la incorporación de capital local, no solo como financiamiento sino también como parte activa del negocio.
“Ese 30% —que podría representar decenas de millones de dólares— está pensado para empresarios, operadores logísticos, compañías energéticas o actores industriales que quieran participar en una nueva cadena de valor”, apuntaron los ejecutivos.
El atractivo es claro:
- Se trata de un negocio basado en una materia prima abundante y constante (la basura)
- Con demanda creciente de los productos (combustibles sostenibles)
- Y con un mercado internacional en expansión
Además, el modelo permite distintos niveles de participación, desde grandes inversores hasta esquemas más fragmentados, aunque la estructura final aún está en definición.
Qué se produce: energía, combustibles y nuevos mercados
El proceso central es la gasificación controlada de residuos, que evita la incineración y permite generar gases de síntesis en un entorno cerrado y eficiente.
A partir de allí, se pueden obtener múltiples productos:
- Bioetanol
- Combustible marítimo sustentable
- Combustible para aviación (SAF)}
- Energía eléctrica
- Hidrógeno
- Agua purificada
La escala productiva es significativa: cada 200.000 toneladas de residuos pueden generar cerca de 100.000 toneladas de bioetanol.
Escala y recurso: un “yacimiento” de basura
El proyecto no depende solo de la basura diaria. Existe un stock acumulado enorme. Solo en la ciudad de Santa Fe se estiman más de 2 millones de toneladas de residuos ya enterrados, suficientes para alimentar una planta durante entre 13 y 16 años.
Esto convierte a los rellenos sanitarios en una especie de “yacimiento energético” listo para ser explotado. A estos niveles de basura “pública” debe sumarse las cientos de toneladas de deposición final que hacen los privados.
Empleo, tiempos y efecto derrame
El impacto económico también se refleja en el empleo.
- Construcción: entre 18 y 24 meses
- Operación: entre 200 y 300 empleos directos
- Impacto indirecto: logística, reciclaje, comercialización y nuevas industrias
Además, se requerirá participación de proveedores locales, especialmente del sector metalmecánico y de servicios industriales.
Un cambio de paradigma para Rosario
El proyecto redefine la ecuación regional. Rosario puede pasar de ser una ciudad que paga por enterrar residuos a convertirse en un nodo energético capaz de producir y exportar combustibles sostenibles.
En un contexto global donde la demanda de energías limpias crece —especialmente en transporte marítimo y aviación—, la oportunidad es concreta: posicionar a la región como protagonista en un mercado emergente.
La pregunta ya no es técnica ni financiera. Es estratégica: si Rosario va a seguir enterrando millones… o va a empezar a producirlos.

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