La Bolsa porteña puso un freno al fuerte rally de las últimas semanas y este el S&P Merval sufrió una marcada toma de ganancias, registrando su peor desempeño en casi cuatro meses. La corrección llegó después de que el índice alcanzara un máximo anual medido en dólares, mientras que los bonos soberanos también finalizaron la jornada con mayoría de bajas y el riesgo país mostró un leve repunte, aunque continúa en los niveles más bajos de los últimos ocho años.
El principal indicador accionario del mercado local retrocedió 2,9% y cerró en 3.254.705,5 puntos. Medido en dólares, la caída fue de 3,1%, hasta los 2.176,83 puntos, reflejando una rueda de toma de ganancias tras las fuertes subas registradas durante la semana pasada.
Entre las acciones líderes, las mayores pérdidas fueron encabezadas por YPF, que retrocedió 7,7%, seguida por Transportadora de Gas del Sur, con una baja del 5%, y Transportadora Gas del Norte, que cedió 4,4%.
La tendencia negativa también se trasladó a Wall Street, donde los ADRs argentinos finalizaron la jornada con bajas generalizadas. Edenor lideró los descensos con una caída del 4,6%, seguida por Cresud (-4,1%) y Banco Macro (-3,2%), en una rueda donde los papeles energéticos profundizaron las pérdidas iniciadas el día anterior.
En el mercado de renta fija, los títulos soberanos en dólares operaron con mayoría de bajas. El Global 2041 cayó 0,4%, mientras que los Globales 2035 y 2046 retrocedieron 0,3% cada uno. Como consecuencia, el riesgo país medido por J.P. Morgan avanzó 1,7% hasta ubicarse en torno a los 430 puntos básicos, manteniéndose cerca de mínimos que no se observaban desde hace ocho años.
Pese a la corrección de la jornada, el escenario de fondo continúa mostrando señales positivas para los activos argentinos. El mercado sigue respaldado por dos factores centrales: la mejora en el contexto internacional y una mayor confianza sobre la economía local.
En el plano externo, la tregua alcanzada entre Estados Unidos e Irán redujo la aversión global al riesgo y provocó una fuerte caída en los precios internacionales del petróleo, impulsando el apetito por activos de mercados emergentes.
A nivel doméstico, los inversores continúan incorporando el impacto de la mejora en la calificación crediticia de la deuda soberana argentina por parte de Standard & Poor's, que elevó la nota del país a B-, sumándose al upgrade realizado semanas atrás por Fitch Ratings. La agencia también mejoró la calificación de varias empresas argentinas que cotizan en Wall Street, fortaleciendo el interés por las acciones y los bonos locales.
Otro factor que contribuye al optimismo es la desaceleración de la inflación. El dato correspondiente a mayo, que mostró un incremento mensual del 2,1%, fue interpretado por el mercado como una señal favorable para la estabilidad macroeconómica y para la continuidad del proceso de normalización financiera.
Los operadores coinciden en que la caída de este martes responde principalmente a una toma de ganancias luego del importante avance acumulado en las últimas ruedas y no modifica el sesgo positivo que mantiene el mercado sobre los activos argentinos. La combinación de una mejora en la percepción de riesgo, una inflación en descenso y un contexto internacional más favorable sigue sosteniendo las expectativas de los inversores, aunque no descartan nuevas jornadas de volatilidad mientras el mercado consolida los recientes máximos alcanzados.

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