De a poco hay que ir soltando al Mundial. Se va a cumplir una semana de su cierre; de hecho, ya comenzó el torneo local, y las pulsaciones van retomando lentamente su ritmo normal a pesar del aluvión de ridiculeces que han surcado el universo desde el mismo momento en que el árbitro pitó el final. Cuánto cuesta perder, aceptar la derrota, reconocer que el rival fue superior. Pero ese es un trabajo como mínimo para sociólogos (también psicólogos). 

Aquí se intentará tratar otro tema: la continuidad o no de Lionel Scaloni al frente de este ciclo virtuoso que mantuvo, y mantiene, a Argentina en la cumbre del mundo futbolístico desde hace años.

Todo parecía acordado para la renovación hasta 2030. De hecho, cuentan que hubo reuniones entre el presidente de la AFA y el entrenador antes de la Copa del Mundo y habrían acordado seguir charlando tras el cierre de Estados Unidos, México y Canadá 2026. Pero pasaron cosas.

“En mi vida pensamos todos (sic) los chicos del cuerpo técnico estar en este lugar. Entonces, para seguir se necesitan un montón de cosas, volver a resetearse y volver a formar un grupo como este, que difícilmente se vuelva a formar. Y me duele, me duele en el alma. Lo siento”, dijo el DT a puro llanto en la conferencia de prensa posterior a la final del Mundial. Se parece bastante a una despedida.

En la zona mixta, antes de retirarse del estadio, fue más tajante todavía. “Hasta diciembre voy a estar y después seguramente corte”, les dijo a algunos medios que esperaban más precisiones sobre el asunto.

Pero esta historia tiene antecedentes no muy lejanos. Tras ganarle a Brasil en el Maracaná y quitarle el invicto histórico en Eliminatorias, ni más ni menos, Scaloni también le puso puntos suspensivos a su continuidad.

 “Ahora toca parar la pelota y ponerme a pensar. Tengo muchas cosas que pensar. Estos jugadores me han dado un montón y necesito pensar mucho qué voy a hacer. No es un adiós, pero la vara está muy alta y está complicado seguir y seguir ganando. Toca pensar. Se lo diré al presidente y a los jugadores. Esta selección necesita un entrenador que tenga toda la energía posible”, dijo en noviembre de 2023 en medio de la euforia por una victoria inédita e histórica.

Aquellas declaraciones se parecen bastante a estas. ¿Y entonces? Entonces todo puede cambiar.

No es que no se le crea al entrenador, pero una vez que las emociones de un Mundial furiosamente emotivo aflojen un poco más, los pensamientos pueden acomodarse de otra manera y quizás los planetas se alineen. También puede que sea sólo un deseo.

No es una cuestión de plata, eso está claro. La incertidumbre va mucho más allá de cuestiones económicas.
El contrato de Scaloni termina en diciembre; hasta entonces hay tiempo. Habrá fechas Fifa en septiembre y noviembre y después se verá.

En la AFA están seguros de que podrán convencer al entrenador para que firme un vínculo hasta el próximo Mundial.

El operativo seducción ya comenzó. Y la estrategia es dejar pasar el tiempo. Que los días vayan decantando la carga de emotividad que, creen, influye en las declaraciones de Lionel. Que pueda resetearse, como él mismo dice.

Cuentan que para el DT la continuidad de todo el cuerpo técnico es determinante y se susurra en los pasillos de AFA que Walter Samuel, uno de sus más estrechos colaboradores, tendría decidido comenzar su carrera como entrenador principal. De hecho, tendría algunas ofertas para hacerlo. 

El tiempo dirá. Hasta ahora la intuición de Claudio Tapia está invicta. Permanece intacta.