Conocer un fraude desde adentro puede darle a una investigación la pieza que le falta. Reino Unido quiere discutir si esa información también debe tener una recompensa económica.
El Gobierno británico abrió este lunes 12 de octubre una consulta pública que incluye el diseño de un esquema para que la Serious Fraud Office, organismo especializado en delitos económicos complejos, pueda pagar a personas que denuncien irregularidades. La iniciativa también solicita opiniones sobre aspectos del régimen de denuncias y delitos asociados.
La propuesta contempla recompensar información significativa y original que permita alcanzar una condena u otra medida de aplicación de la ley. El objetivo es mejorar la capacidad de detectar y perseguir maniobras como fraudes y sobornos. El mecanismo está bajo consulta y todavía no constituye un régimen aprobado.
El valor de la información interna
La discusión parte de una dificultad frecuente en las investigaciones corporativas: quienes conocen una operación desde adentro pueden aportar elementos difíciles de identificar desde afuera. El exdirector de la SFO, Nick Ephgrave, ya había defendido en 2024 la posibilidad de pagar por evidencia interna capaz de acelerar las pesquisas.
El debate sobre las recompensas obliga a resolver preguntas concretas. Qué información merece un pago, cómo se comprueba su originalidad y qué resultado debe producir son decisiones centrales para diseñar el sistema. También importa cómo evitar que un incentivo económico premie acusaciones sin sustento.
Para las empresas, la propuesta vuelve a poner en primer plano los mecanismos internos para recibir alertas. Un canal de denuncias resulta poco útil si quienes lo conocen creen que informar una irregularidad no tendrá consecuencias o puede volverse en su contra.
La discusión británica todavía debe traducirse en reglas. Por ahora, deja planteado un cambio de enfoque: considerar que obtener evidencia valiosa puede justificar una recompensa. La cuestión será cómo pagar por información que ayude a probar un delito sin convertir la denuncia, por sí sola, en un negocio.

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