Mientras la ganadería "sonríe", el consumo cae a niveles históricos: ¿por qué?

El presidente de Rosgan, Raúl Milano, analizó el escenario de la ganadería argentina y advirtió por la caída histórica del consumo de carne vacuna 

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La ganadería argentina atraviesa una etapa de precios excepcionales y expectativas favorables, impulsada por una oferta limitada y una demanda internacional sostenida. Sin embargo, el escenario positivo para la producción convive con una dificultad creciente en el mercado interno: el consumo de carne vacuna registra una caída histórica y cada vez más consumidores recurren al pollo y al cerdo por una cuestión de costos.

Así lo analizó Raúl Milano, presidente de ROSGAN, durante una entrevista en la que repasó la situación de la cadena ganadera, las oportunidades comerciales para la carne argentina y los desafíos que enfrenta el consumo doméstico.

“Sin lugar a dudas, la ganadería está pasando un buen momento”, afirmó Milano. No obstante, aclaró que la mejora no alcanza de la misma manera a todos los eslabones de la cadena, especialmente a la industria frigorífica orientada al abastecimiento del mercado interno.

Menor oferta y mayor demanda internacional sostienen los precios 

Para Milano, el actual escenario de precios debe entenderse a partir de un proceso de descapitalización y reducción de la oferta ganadera que se extendió durante casi dos décadas. Según explicó, las restricciones comerciales, los cierres de exportaciones y las intervenciones sobre los precios afectaron las decisiones de producción y provocaron una disminución de productores y de animales disponibles.

“Sobre ese achicamiento de la oferta es que hoy está construido un buen momento”, sostuvo.

El titular de ROSGAN señaló que los valores de la hacienda alcanzaron niveles inéditos en dólares. Durante la entrevista mencionó precios cercanos a los cuatro dólares para la invernada y superiores a los tres dólares para el ganado gordo, aunque con una dinámica más moderada en este último segmento.

A ese contexto se suma la demanda internacional de proteínas animales, que, según Milano, continúa ofreciendo oportunidades para los principales países exportadores.

“Las proteínas rojas son muy demandadas y no hay nadie que lo pueda cubrir”, afirmó, al mencionar a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Estados Unidos y Australia entre los protagonistas del mercado mundial.

El consumo de carne vacuna cae: ¿por qué?

La contracara de los buenos valores ganaderos aparece en las góndolas y en el mostrador de las carnicerías. Milano advirtió que la industria frigorífica destinada al consumo interno enfrenta mayores dificultades ante la retracción de la demanda.

“Nunca hemos consumido tan poca carne, históricamente”, expresó durante la entrevista.

Para el presidente de ROSGAN, el avance del pollo y del cerdo en la dieta de los argentinos responde principalmente a una cuestión económica y no a una transformación cultural de los hábitos alimentarios.

“Es un problema exclusivamente del bolsillo, no un cambio cultural”, remarcó.

La diferencia entre ambos segmentos expone una de las tensiones centrales de la cadena: mientras los precios de la hacienda encuentran respaldo en una oferta reducida y en las oportunidades de exportación, el poder de compra de los consumidores limita la capacidad del mercado interno para absorber esos valores.

La rentabilidad abre una oportunidad para invertir 

Frente a la mejora de los precios, Milano recomendó que los productores aprovechen el escenario para recuperar inversiones postergadas durante los años de menor rentabilidad.

“Un muy buen momento para invertir, para mejorar todo lo que quedó durante tanto tiempo, porque los números no daban”, señaló.

Entre las prioridades mencionó los alambrados, las aguadas y las instalaciones de manejo de hacienda, infraestructura fundamental para mejorar las condiciones productivas de los establecimientos.

También destacó las posibilidades de los sistemas de engorde a corral, en un contexto en el que el maíz mantiene valores que, según su análisis, permiten evaluar su transformación en carne.

La recomendación apunta a fortalecer la capacidad productiva y aprovechar la oportunidad económica actual con una mirada de mediano y largo plazo.

Apertura de mercados y calidad genética 

Milano también destacó las oportunidades que ofrece el comercio exterior para la carne vacuna argentina. En particular, mencionó la apertura del mercado japonés como una novedad relevante por tratarse de un destino exigente desde el punto de vista sanitario y con potencial para productos de mayor valor.

Aunque aclaró que la apertura no implica necesariamente grandes volúmenes de exportación, consideró que representa una referencia importante para el posicionamiento internacional del país.

Además, defendió la calidad genética de los rodeos argentinos y el aporte de las razas británicas y sintéticas a la producción nacional.

Para el dirigente, esas características constituyen una ventaja competitiva a la hora de acceder a mercados que valoran atributos específicos de la carne.

ROSGAN cumple 18 años con un remate de 15.000 cabezas

Las declaraciones de Milano se dieron en el marco del remate aniversario de ROSGAN y Banco Nación, realizado en conjunto con Expoagro, con una oferta anunciada de 15.000 cabezas.

El mercado ganadero televisado cumplió 18 años, mientras que Banco Nación celebró sus 135 años de trayectoria. Milano destacó que el sistema de comercialización a distancia permitió vender hacienda sin trasladar físicamente los animales y contribuyó a establecer referencias de precios para el sector.

“Es filmar, es editar, es vender a la distancia, es no mover el animal”, resumió al describir el formato impulsado por ROSGAN.

También subrayó que la actividad del mercado excede los remates e incluye la generación de información, indicadores y espacios de intercambio para la cadena ganadera.

Precios firmes y un mercado interno condicionado

El diagnóstico de Milano deja planteado un escenario de contrastes. La ganadería cuenta con precios elevados, una oferta limitada y oportunidades comerciales en el exterior, pero la mejora de los valores no se traduce automáticamente en una situación favorable para todos los integrantes de la cadena.

Mientras los productores encuentran incentivos para invertir y recomponer infraestructura, la industria orientada al mercado interno debe afrontar una demanda restringida por el poder adquisitivo de los consumidores.

El desafío será aprovechar las oportunidades de exportación y consolidar la producción sin perder de vista el comportamiento del consumo doméstico, uno de los componentes centrales del negocio cárnico argentino.

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