El clima condiciona cualquier tipo de decisión que deba tomar el productor. Inevitablemente, la sequía juega su partido (otra vez) y viene ganando por goleada en muchas regiones. Por eso, hay una necesidad muy marcada de “parar la pelota” y enfocarse en los detalles que permitirán perder lo menos posible o bien, aprovechar el potencial del producto en cuestión si se alinean los planetas.
La campaña gruesa es una verdadera incógnita. Las estimaciones indican que la soja ganará más terreno en comparación con el último ciclo y en detrimento del área maicera. Justamente, el cereal implantado de forma temprana fue el cultivo más castigado y, para no volver a repetir la historia, los productores tienen decidido apuntar sus cañones al maíz tardío.
Para conocer los secretos del proceso, que suele comenzar en diciembre con la siembra, Ecos365 dialogó con el Ingeniero Agrónomo Fernando Guerra, coordinador de Agroservice para el norte en KWS Argentina. Consciente que la presente campaña será un “gran desafío” para el maíz tardío, destacó la necesidad de prestar atención a las demandas y requerimientos del productor, que afronta demasiadas adversidades desde todo punto de vista: climático, económico, financiero y productivo.
“El maíz tardío hace un tiempo se pensaba como mecanismo de defensa, pero hoy se ganó su lugar, se afianza, crece y empieza a generar dudas en el productor con respecto al maíz temprano”, resaltó.
Al ser consultado sobre las claves para achicar el margen de error y atenuar el impacto del clima, pensando siempre en lograr buenos resultados, Guerra explicó: “cuando hablamos de siembra de diciembre, en primer lugar habría que definir la expectativa de rinde que busca el productor y empezar a trabajar con la genética (si será sanitaria, estabilidad y potencial). En segundo lugar, está el manejo agronómico y en este punto habrá que analizar la densidad, cuánto queremos producir o cuánto tenemos”.
Pero también remarcó la importancia de aplicar el famoso “paquete tecnológico” que siempre se necesita para preservar el cultivo y maximizar su potencial. En ese sentido, señaló que la fertilización es fundamental como insumo e inversión: “es un año complicado pero no puede faltar porque el híbrido responde”. Del mismo modo se refirió a los fungicidas, necesarios para importante para mantener la genética. “Es necesario tener en cuenta todas las actividades que desarrolla el productor cuando planifica, presupuesta y analiza la posibilidad de hacer maíz”, expresó.
Rindes en tiempos de seca
El maíz tiene diferentes virtudes para explorar, dependiendo las intenciones o necesidades del productor. Pensando en el potencial, hay materiales enfocados en generar kilos por planta, pero también desde el punto de vista sanitario existen híbridos que defienden del cultivo y también pueden producir muchos kilos.
“El maíz en general es un cultivo que acepta tecnología, tiene un desarrollo por parte de las empresas muy alto y un aporte de insumos también muy elevado, que responde muy bien adaptándose muy bien”, comentó.
Cabe remarcar que siembras tardías siempre se busca un piso alto, que dependerá del índice ambiental de la zona en cuestión. “Hay regiones donde 6.000 kg. está muy bien y en otras es poco, entonces se plantean 8.000 kg., pero también podemos tener zonas de 10.000 kg o bien ir hacia 12.000 kg. No son las que más abundan, pero la tecnología nos dice que se puede”, indicó.
Por último, analizó: “normalmente hablamos de 8.000 – 9.000 kg de rinde promedio en un tardío, algo alcanzable y lógico, pero nosotros contamos con materiales para lo que necesite el productor, adaptándonos con los híbridos que disponemos”.

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